Estudios Bíblicos en Siguiendo sus Pisadas

María la madre de Jesús

Lectura Bíblica: Lc. 1:28-56

Pasajes bíblicos que resumen la vida de María:
1. Era una joven judía de Nazaret desposada con José (estaba comprometida firmemente para el matrimonio con él, según esta costumbre hebrea) Lc. 1:27
2. Se le anuncia el nacimiento de Jesús a través del ángel Gabriel: Lc. 1:28-38
3. Visita a Elizabeth (madre de Juan el bautista) y se queda tres meses con ella. Lc. 1:39, 40, 56
4. Estando en casa de Zacarías y Elizabeth pronuncia lo que se conoce como el Magníficat. Lc. 1:46-55
5. Va a Belén con José por causa del edicto de César. Lc. 2:4,5
6. Da a luz a su primogénito, Jesús. Lc. 2:6,7
7. Mt. 13:55 nos dice que tuvo otros hijos, producto de su unión con José: Jacobo, José, Simón y Judas
8. Al ir a fiesta de la Pascua a Jerusalén, encuentra a Jesús en el templo. Lc. 2:41-48
9. Asiste a las bodas de Caná, a las que también habían sido invitados Jesús y sus discípulos. Jn. 2:1-5
10. Junto a la cruz Jn. 19:25-27
11. En el aposento alto, perseverando en la oración. Hch. 1:14

De todos los pasajes que mencionan a María pueden sacarse muchos pensamientos, pero haremos especial énfasis en cap. 2 de Lucas, puesto que es el más la menciona.

Primero. Es interesante notar algo: que María se ve siendo fiel a Dios antes de saber que sería la madre terrenal de Jesús, acompañando a Jesús durante todo su ministerio, y aún permanecía fiel y con los hermanos después que el Señor ascendiera.
Segundo. Veamos el anuncio del ángel, que le dice varias cosas:
1. Salve, muy favorecida: la saluda y le dice estas palabras, que sólo se repiten en Ef. 1:6 "aceptos". Significaba "acepta ante Dios"
2. El Señor es contigo. Contaba con la presencia de Dios
3. Bendita tú entre las mujeres. Y es importante notar que dice "entre" las mujeres y no "sobre" las mujeres. María era una mujer temerosa de Dios, pero pecadora. Necesitaba la salvación como cualquier persona. De hecho, María llama a Dios su Salvador (Lc. 1:47).
4. Por supuesto, como cualquier persona normal, María se asusta cuando el ángel le dice esto, pero siempre esta el mensaje de Dios: No temas. María no tenía nada en especial salvo que era fiel y temerosa de Dios. El motivo de su elección está claro en el v. 30: la gracia de Dios. No había nada que la hiciera merecedora de traer al mundo al Salvador, pero Dios estaba con ella.
5. El ángel ahora le anuncia lo que sucedería, de acuerdo a las palabras de Isaías 7:14 y 9:6,7, que María conocía muy bien. Se nota que María conocía las escrituras y profecías, por el uso de ellas que hace en su alabanza a Dios de del vs. 47-55. María estaba preparada, aunque no sabía que ella sería la elegida.
6. V.34 María pregunta como sería posible el cumplimiento de esta profecía, puesto que según las leyes naturales no era posible. Hay un contraste interesante entre esta pregunta y la de Zacarías: María no dudó de que sería cierto lo que el ángel le decía, pero deseaba saber cómo. Recibe una respuesta misteriosa pero clara. Zacarías también pregunta como podía ser eso, pero no lo cree. (Lc. 1:13,18-20). Hay un segundo contraste interesante: María no había pedido ser la madre de Jesús, pero le fue concedido y ella creyó. Zacarías había pedido un hijo a Dios, pero cuando Dios se lo da, no cree. Zacarías no dudaba de que Dios tendría el poder para hacerlo, pero sí de que lo haría con él. La fe no es creer que Dios puede hacer algo, sino que lo va a hacer. (Heb. 11:1) María tenía fe. Nada hay imposible para Dios, era "el texto" que el ángel le dejaba para confirmar o fortalecer su fe. (Gn. 18:14, Abraham) Ro. 4:20-22 María tenía una fe semejante a la de Abraham (contra las leyes naturales)
7. La última cosa que María dice al ángel muestra a fondo el carácter de María: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Una sumisión y dependencia absolutas. Se consideraba una sierva del Señor, y estaba dispuesta a hacer lo que Dios le mandaba. Además, ella se manejaba según el tiempo de Dios. Como verdadera sierva, estaba disponible "full-time" para servir. Con esto queremos decir que no tuvo ninguna excusa, como sí las tuvieron otros hombres llamados por Dios: Moisés (Ex. 4:1,10), Jeremías (Jer. 1:5,6). El ángel se va. No había más que decir. No hicieron falta muchas palabras para que María entendiese de qué estaba hablando el ángel, puesto que estaba "sintonizada".

En definitiva, de este pasaje sacamos que: María estaba atenta a la voluntad de Dios, conocía su palabra, estaba dispuesta para lo que Dios quisiere y tenía una fe real aunque la promesa contradijera las leyes naturales.

Lc. 2:19,51 María guardaba todas estas cosas en su corazón, meditándolas. María estaba viendo cumplida la promesa de Dios, y la tenía en su corazón como lo más importante. ¡Cuantas preguntas habrán pasado quizá por la mente de María al ver estos acontecimientos! . Pero qué bueno sería que nosotros tengamos esta misma experiencia respecto a las cosas que tienen que ver con Dios à guardarlas y meditarlas.

Lc. 1:46-55 Lo que María dice tiene una gran semejanza al cántico de Ana, en 1 Sa. 2:1-10. Sin embargo, no estaba citando lo que Ana había dicho como un discurso, sino como experiencia propia. Ella vivía lo que estaba diciendo.
Estaba gozosa de que Dios la hubiera elegido a ella, y sabía que no era a causa de su grandeza, sino más bien de la grandeza de Dios y de su propia bajeza. Todas las generaciones la llamarían "bienaventurada" (notemos como ella deseaba que la llamen), pero por ella, sino porque Dios había hecho "grandes cosas con ella". ¿Consideramos, cuando Dios nos llama a elige para algún servicio, que es un gozo hacerlo y que es por única virtud de Dios y no nuestra?

De una mujer así solo podemos esperar un buen consejo, no? Bueno, el consejo que nos da María tiene que ver con lo que ella misma pensaba: Jn.2:6 "Haced todo lo que él os dijere", hablando del Señor Jesucristo. Y la respuesta del mismo Señor ante alguien que elogiaba a su madre: Lc. 11:27,28