Estudios Bíblicos en Siguiendo sus Pisadas

Autodisciplina: la llave para una vida victoriosa

LECTURA: 1 Corintios 9:19-27

TEXTO: 1 Corintios 9:25

INTRO: Para mucha gente, el jugar y observar el deporte es la pasión de su vida. ¿Qué le da al atleta el éxito? Hay tres cosas:
· Habilidad natural;
· entrenamiento bueno;
· cooperación con su equipo.
En el tiempo del Apóstol Pablo la gente entendía la relación entre el deporte y la autodisciplina. Por eso Pablo, con frecuencia, usó la competencia de los deportes como una ilustración de la vida cristiana, véase Hechos 20:24; Gálatas 5:7; Filipenses 2:14-16; 2 Timoteo 4:7; He. 12:1, 2.
La autodisciplina (dominio de sí mismo) puede ser definida como la habilidad para controlar la conducta de sí mismo por principios correctos y con juicio sano, más bien que por ímpetu, deseo, o costumbre social.
Bíblicamente la autodisciplina puede ser definida en una sola palabra: obediencia, véase Dt. 26:16; Josué 1:8; 1 S. 15:22; Mt. 7:21; Hch. 5:29.
I. Como es posible desarrollar el dominio de sí mismo:
1. Comenzar con cosas pequeñas que pueden ayudarles en su vida como la lectura de las Escrituras cada día.
2. Organice sus actividades para no perder tiempo.
3. No busque ser divertido.
4. Sea puntual en todas sus actividades.
5. Cumpla la palabra, ser honesto.
6. Termine lo que comienza.
7. Sea abierto a recibir correcciones.
8. Haga lo que es más difícil primero.
9. Practique la abnegación.
10. Tome responsabilidad.
II. La motivación para desarrollar la autodisciplinado, 1 Pedro 1:13-16.
1. Debe que tener una mente preparada, disciplinada. Tal mente evita las atracciones del mundo, Romanos 13:12.14; 1 Corintios 2:16; 1 Tesalonicenses 5:6, 8; 1 Pedro 5:8.
2. Debe ser sobrio, Filipenses 4:8, 9.
III. Las prioridades bíblicas de una persona que tiene dominio de sí mismo:
Recuerda quien es su Dueño. Siendo que Dios es nuestro Padre Celestial (Mt. 5:16) debemos obedecerle, 1 Pedro 1:14. Véase Mal. 1:6-8.
Cada creyente pertenece a Dios porque es comprado con un costo tremendo... la muerte de Su Hijo, véase 1 Co. 6:19, 20; 1 Pedro 1:18, 19; Hch. 20:28; Gálatas 3:13; 2 Co. 5:21.
Una vez que comprenda que Ud. no es el dueño de sí mismo, esto ha de motivarle para llegar a ser una persona autodisplinada.
VI. La persona que tiene domino de sí mismo va a recordar el pacto (acuerdo en que se convienen dos o más personas o entidades que se obligan a su observancia) de salvación.
1. Que la salvación de su alma del infierno es cien por ciento obra de Dios, Jonás 2:9b.
(1) Pecadores, gente no regenerada, están muertos en sus pecados, Efesios 2:1. De veras, son desvalidos para salvar a sí mismo, Romanos 5:6.
(2) Si Dios no hubiese escogido un pueblo para ser salvo antes de la fundación del universo; sino hubiera enviado a Jesucristo a morir en nuestro lugar, y sino hubiese hecho la obra de regeneración por Su Espíritu Santo, nadie salvaría su alma del infierno, véase Ef. 1:4; 2 Ts. 2:13; Ro. 5:8, 9; Tito 3:5.
2. Pero, hay que notar algo: la soberanía de Dios no quita la responsabilidad del hombre pecador.
(1) Cuando el Espíritu Santo habla al corazón del pecador, Él le da al pecador la habilidad para arrepentirse, y recibir a Jesucristo como su Salvador.
3. La salvación del alma del infierno no solo es un hecho de obediencia a la llamada de Dios, sino debe resultar en una vida obediente a Dios, Ef. 2:10; Stg. 21:26.
4. Un creyente que tiene dominio de sí mismo es uno que recuerda el voto que hizo el día que recibió a Jesucristo como el Señor (Dueño) de su vida.
V. La persona auto disciplinada tiene que reconocer que cualquier pecado hecho en su vida viola su relación con el Señor Jesucristo.
1. Pecado es más que una violación de unas reglas, Salmo 51:4. Véase Fil. 2:3, 4, 12-18.
VI. La persona con dominio de sí mismo debe controlar su imaginación, su mente, porque el diablo está listo para pervertirla o emplearla poniéndole pensamientos pecaminosos, Stg. 1:14, 15; Pr. 4:23.
VII. La persona autodisciplinada tiene que enfocar su vista en las causas de Dios.
1. Tiene que dejar de mirarse a sí mismo y comenzar a mirar a Jesucristo. Una vez que deje de vivir para sí mismo, el creyente ha de ver las bendiciones de Dios en su vida.
2. Demasiada gente cristiana piensa que la meta de la vida cristiana es: buena salud; prosperidad; y gozo. Pero, Pablo nunca encontró estas cosas en su vida cristiana, véase Hch. 20:22-24.
CONCLUSIÓN: Cuando Ud. recuerda quien es su Dueño, cuando Ud. recuerde el pacto de obediencia que Ud. hizo aquel día al recibir a Jesucristo como su Señor; cuando reconozca que cualquier pecado es una violación de su relación con Dios, cuando Ud. aprenda a controlar su mente entonces vivirá para el progreso de la obra de Dios. Ud. ha de llegar a ser una persona auto disciplinada.