Estudios Bíblicos en Siguiendo sus Pisadas

Características de la Madurez Cristiana:
Marca # 10: Autocontrol

Por J. Hampton Keathley III
Traducido por Juanita Contesse G.

Introducción

En una tienda por departamentos, un marido joven cuidaba al bebé mientras su esposa hacía algunas compras.  El infante lloraba; pero aparentemente el padre se veía bastante controlado e imperturbable, mientras lentamente decía:  “Tranquilo, Alberto, tranquilo; controla tu temperamento”.  Una señora que pasaba por su lado, le dijo:  “Señor, ¡lo felicito!  Usted sabe exactamente cómo debe decirle a su bebé”.  “¡Nada!”, replicó el marido.  “¡YO me llamo Alberto!”

Sin duda alguna, la mención del término auto-control trae a la mente de las personas, diferentes imágenes dependiendo de sus circunstancias.  Probablemente, muchos piensan en combatir hábitos dominantes que pueden ir desde los más simples hasta los más complejos y debilitadores.  Puede ser tan simple como una dieta liviana o una tendencia a comer en exceso en el día de Acción de Gracias, o hablar demasiado.  También puede ser algo más serio como fumar, beber en exceso, abuso de las drogas, pecados sexuales (pornografía y adulterio), mal genio, costumbre de exagerar o mentir, etc.  Otros pueden pensar en cónyuge, padres o empleadores abusadores, o en sus propias tendencias a perder el control y a ser también una persona abusadora.  Otros necesitan el auto-control porque son flojos o tienen mal hábito de trabajo, mientras que otros son trabajólicos y necesitan el auto-control para aprender a relajarse.

De todos modos, el auto-control es una parte muy importante de la madurez.  Una de las características básicas de la infancia, es la falta de auto-control.  Los bebés no sólo necesitan pañales, también deben ser llevados a todas partes, debido a que carecen del control necesario y de la coordinación muscular para sentarse, caminar o correr.  Si los bebés son sanos y normales, con el tiempo desarrollarán más y más auto-control —señal inequívoca de crecimiento y madurez.

La importancia del auto-control puede verse en el medio periodístico el que gráficamente retrata cómo la falta de auto-control, debido a las diversas ansias internas del hombre, impacta a nuestra sociedad en el mal.  Es evidente, que cuando los hombres y las naciones se alejan de Dios y buscan importancia, seguridad y satisfacción a través de los deseos de la carne, les lleva a una ausencia clara de auto-control.  Esto, entonces, se manifestará en cientos de formas con resultados devastadores en los individuos, familias, o en ciertos grupos de la sociedad (los que no tienen padres, las viudas y los pobres [ver Isaías 1:21-23]) y en la sociedad como en un todo.

En los primeros capítulos de Isaías, el profeta anuncia un juicio sobre la nación de Israel, porque al haberse alejado de Dios y de Su Palabra, la nación carecía completamente de auto-control —condición que también afectó a los líderes.  Por lo tanto, Isaías habla de los resultados que esto originó entre los líderes —efecto que naturalmente se extendió al resto de la sociedad.

“Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos caprichosos serán sus señores.  Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble”  (Isaías 3:4, 5).

Isaías les advirtió severamente que los objetos de su confianza, sus líderes quienes eran tradicionalmente respetados debido a su madurez y discreción (auto-control), i.e. ‘los ancianos’, ‘los honorables’, serían reemplazados por gente totalmente inadecuada e incapaz de liderar a la nación.  ¿Por qué?  Porque eran inmaduros, ignorantes; serían en realidad, simples chiquillos, niños caprichosos.  La palabra ‘caprichosos’ se refiere a quien actúa de acuerdo a sus impulsos o caprichos.  Es la palabra perfecta para quien carece de auto-moderación o de sabia discreción.  ¡Qué pertinente para nuestros días!  Las primeras páginas de los periódicos durante esta administración, debido al comportamiento caprichoso de Bill Clinton o falta de control en asuntos de su vida sexual, proveyeron tristes comentarios en la forma en que la ausencia de auto-control afectaron negativamente a la sociedad.  Con lo que hoy a salido a la luz, lo mismo puede decirse de otros presidentes, como John F. Kennedy.

La primera mención que se hace del término auto-control en el Antiguo Testamento, provee otra ilustración de lo que sucede en la sociedad cuando ésta carece de esta característica.  En el texto, leemos:

“Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo.  Pero al disertar Pablo acera de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo:  Ahora vete; pero cuanto tenga oportunidad te llamaré”  (Hechos 24:24-25).

Drusila, la hija menor de Herodes Agripa II, tenía en esa época alrededor de 20 años.  Se había casado con el rey de una pequeña región de Siria; pero se divorció de él a la edad de 16 años para casarse con Félix.  Para Félix, este no era su segundo matrimonio, sino el tercero (Josefo, Antiquities 19.354; 20.141-44).  Es así que el tema del auto-control era completamente adecuado considerando la historia personal tanto de Félix como de Drusila y probablemente era la razón de su ansiedad.  Además, su administración estaba marcada por las injusticias que contrastaban con la rectitud y la justicia de Dios.  Su injusticia y falta de auto-control, no sólo hacían de él un ejemplo deplorable para quienes gobernaba, sino que afectaba su capacidad de gobernar con justicia.

Como se ha visto en forma tan evidente en nuestro propio gobierno y en la Casa Blanca, lo que una persona es en privado eventualmente tendrá un impacto negativo en su vida pública y en su servicio público.  Por esta razón y debido al tema de la duplicidad o hipocresía espiritual, el auto-control es una de las características a la que llama la iglesia en sus líderes (ver 1ª Timoteo 3:2).  El principio es simplemente que aquel que lidera o gobierna, o influencia apropiadamente a otros para bien, debe ser en primer lugar el maestro de sí mismo.  Como Pedro nos recuerda: 

“Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción.  Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció”  (2ª Pedro 2:19).

«Sansón, un hombre que creció en el Señor como juez de la rebelde nación de Israel, es otro de los casos.  Sansón estranguló a un león; pero no pudo estrangular su amor.  Rompió las cadenas de sus enemigos; pero no lo hizo con las cuerdas de sus lujurias.  Incendió las cosechas de muchos y perdió el fruto de su propia virtud cuando se quemó con las llamas que encendió una simple mujer»[1]

Por cuanto la ausencia de auto-control puede llevar a resultados tan devastadores, naturalmente es necesario tenerlo en cada una de las áreas de la vida y por toda la gente.  Lamentablemente, el deseo de tener auto-control, puede tener muchas motivaciones.  Puede surgir de objetivos egoístas o mundanos más que de controles internos que surgen al tener una relación profunda con Dios y las creencias, motivos, valores, métodos, medios y objetivos bíblicos.  Cuando y donde tales estructuras de creer estén ausentes, la carencia de auto-control en otras áreas, estará a la vuelta de la esquina.

En nuestra sociedad, donde se pone tanto énfasis en la apariencia física, se ejercita en forma extrema el auto-control para mantener esa hermosa apariencia; pero se ejercita poco auto-control cuando se llega a temas morales, tales como la fidelidad sexual o la honradez en los negocios.  Para desarrollar el auto-control en cada una de las áreas de nuestra vida, necesitamos desarrollar una dinámica de una profunda relación con el Dios vivo, como vemos en el pasaje de 1ª Tesalonicenses 4:1-12.  Una lectura casual de este pasaje, demuestra dramáticamente cómo la fe en Cristo, la instrucción bíblica y la realidad de la actividad de Dios, incluyendo Su disciplina sobre quienes le desobedecen, transformará todas las avenidas de la vida cristiana.  Esto contrasta con las pasiones lujuriosas de un mundo incrédulo que no conoce a Dios.

“Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.  Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fonrnicación; que cada uno de vosotros sepa tener su proa esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.  Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.  Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.  Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros; y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia.  Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más; y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada”  (1ª Tesalonicenses 4:1-12).

Debemos observar que nuestra verdadera condición espiritual debe medirse principalmente en nuestro interior: el corazón y no por nuestro exterior:  los hábitos.  ¿Por qué?  Porque los hábitos o el comportamiento abierto, son el producto de la condición del corazón.

“Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo:  Oídme todos, y entended:  Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.  Si alguno tiene oídos para oir, oiga.  Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola.  Él les dijo:  ¿También vosotros estáis así sin entendimiento?  ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón sino en el vientre, y sale a la letrina?  Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos.  Pero decía, que lo que del hombre sale, esto contamina al hombre.  Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fonrnicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.  Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre”  (Marcos 7:14-23).

Definición y Explicación

Fundamentalmente, el auto-control es la capacidad o el poder de gobernar o regular nuestra vida privada de manera que no nos dominen o manejen, como lo señaló el apóstol Juan, los deseos de la carne, los deseos de los ojos o el orgullo de la vida (1ª Juan 2:16; ver también Gálatas 5:19-21).  Estas tres:  pasión, placer y orgullo, son las fuerzas en el corazón del hombre que dan energía a sus patrones de conducta.  Es a estas fuerzas que Satanás y el mundo caído llaman para promover una forma de vida que busca existir apartados de Dios.  La esencia de tal auto-regulación, es la habilidad de retrasar o rehusar un impulso al servicio de la verdad, valor, creencias y objetivos bíblicos.

Tener auto-control, significa tener el control de nuestras actitudes o procesos del pensamiento, deseos o pasiones y patrones de hábitos, de manera que estos no guíen nuestra conducta.

Hablando de acuerdo a las Escrituras, el auto-control es un asunto del control de nuestra vida desde el interior por medios espirituales, i.e. las herramientas de Dios para la guerra espiritual según se describe en la Palabra de Dios (2ª Corintios 10:3-5; Efesios 6:10-18; Colosenses 2:20-23).

Términos Claves para el Auto-Control en el Nuevo Testamento

De la misma forma como tenemos varios sinónimos en inglés [español] para ‘auto-control’, así como templado, sobrio, auto-dominio, auto-disciplina o auto-gobierno, también hay varios términos usados en el Nuevo Testamento para expresar el auto-control como un todo o como un aspecto particular.  En 1ª Timoteo 3:2-3, se mencionan varias formas de auto-dominio o disciplina.  “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancia deshonestas, sino amable, apacible, no avaro”.  De las doce cualidades mencionadas, todas con la excepción de dos, tienen que ver con una aplicación específica de alguna forma de auto-control.  El enfoque aquí, lo pondremos en los términos más generales.

Definición y Explicación

El primer grupo de palabras, vienen del pronombre griego ‘kratos’:  “fuerza, poder”, más la preposición ‘en’:  “en, con” o cuando compuesta con otras palabras, sugiere:  “posesión de la calidad de la palabra con la que va unida”.  En este caso, ‘auto-gobierno, control’.  Este grupo de palabras se basa en el sustantivo ‘enkrateia’:  “auto-control, gobierno de nuestros apetitos y pasiones”, el adjetivo ‘enkrate,,s’:  “auto-controlado, disciplinado” y el verbo ‘enkrateuomai’:  “controlarse a sí mismo, ser disciplinado, abstenerse de algo”.  Estas palabras se ven en Hechos 24:25; 1ª Corintios 7:9; 9:24-27; Gálatas 5:23; 2ª Pedro 1:6 y Tito 1:8.

H. Baltensweiler, hacen un comentario interesante en relación con este grupo de palabras:

«Disciplina es un concepto que desempeña una parte importante en la ética filosófica de la Grecia clásica y también en el helenismo.  Es asombroso que del grupo de palabras que aquí se analizan, apenas se da testimonio en el Nuevo Testamento.  La vida del hombre en la Biblia, está determinada no tanto por el auto-control en el sentido de una ética autónoma, sino por el mandamiento de Dios»[2]

Como se mencionó antes, en las Escrituras, el auto-control debe ser el producto de nuestra relación de fe con Dios y no un asunto de auto-justicia, auto-negación o ascetismo.  Esto es más obvio en Gálatas 5:23, donde se ve como parte del fruto (singular) del Espíritu.

Grupo So,,phronismos

El segundo grupo de palabras, deriva del término griego ‘sophos’:  “sabiduría, sabio”.  Consisten en (1) el verbo ‘so,,phroneo’:  “ser de sano juicio, ser razonables, sensibles, mantener la cabeza” y de esto:  “ser auto-controlados”  (Tito 2:6; 1ª Pedro 4:7)[3]; (2) el adjetivo ‘so,,phronismos’:  “juicio mental, moderación, buen juicio, sensatez, auto-control” (1ª Timoteo 2:9, 15); (3) el adverbio ‘so,,phrono,,s:  “sobriamente, moderadamente, mostrando auto-control” (Tito 2:12) y (4) el adjetivo so,,phro,,n:  “prudente, cuidadoso, auto-controlado” (1ª Timoteo 3:2; Tito 1:8; 2:2, 5).  Como es evidente, todas estas palabras contienen la idea del auto-control, a través de la discreción o del sano juicio.

Grupo Ne,,pho,,

Un importante tercer grupo de palabras es el ‘ne,,pho,,’ y el ‘ne,,phalios’.  El verbo ‘ne,,pho,,’ básicamente significa “ser sobrios”.  Sin embargo, en el Nuevo Testamento, sólo se usa figurativamente en el sentido de “ser libres de toda forma de embriaguez espiritual”.  En 1ª Pedro 1:13, Pedro escribió:  “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado”.  El verbo significa:  “libre de excesos, pasión, imprudencia, confusión, i.e. ser equilibrados, auto-controlados en toda circunstancia (2ª Timoteo 4:5; 1ª Pedro 4:7; 5:8).  Más que permitir que circunstancias externas influencien las vidas internas, los creyentes deberían ser controlados y dirigidos por las dinámicas espirituales internas de su nueva vida en Cristo tanto para hoy como para el futuro.  El adjetivo es ‘ne,,phalios’:  “sobrio, mente clara, templado, auto-controlado” (1ª Timoteo 3:2, 11; Tito 2:2).

Términos Relacionados a las Ideas de Reglamento y Gobierno

En vista de los estímulos internos (antojos de la carne) y externos (llamado del mundo y tentaciones externas), es fácil para la gente desarrollar patrones en los que domina el mundo y que literalmente, gobiernan o dominan sus vidas.  En el Nuevo Testamento, se manifiestan otros dos términos significativos.  Estos son ‘basileuo,,,’:  “reinar, tener control sobre algo, gobernar” y ‘kurieuo,,,’:  “ser maestro, gobernar sobre”.  Estas palabras las vemos en Romanos 6:12-14 donde basado en la identificación cristiana con Cristo en Su muerte y resurrección por el bautizo del Espíritu, el apóstol Pablo exhorta a los creyentes a dominar los apetitos de la carne.

“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal [basileuo,,], de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.  Porque el pecado no se enseñoreará [kurieuo,,] de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”  (Romanos 6:12-14).

Otros Términos de Importancia

Mientras que los términos anteriores están específicamente relacionados con los conceptos de control, dominio, gobierno y auto-enseñorearse, hay muchos otros términos que quizás debieran mencionarse porque de alguna manera, están relacionados al auto-control, a menudo como causa y efecto, o fruto y raíz.  Estos incluyen términos como:  abstenerse (1ª Pedro 2:1), obedecer u obediencia (Romanos 6:16; 2ª Corintios 10:5), someterse o estar sometido (1ª Pedro 2:13; 3:1), mantener una buena conducta (1ª Pedro 2:12), hacerse a un lado y asumir (Efesios 4:22s).  En esencia, cualquier mandato a obedecer a Dios o conducta que involucre guardar el cristianismo bíblico, es en realidad un llamado a tener control interno por la gracia y provisión de Dios en nosotros, en Cristo.

Por ejemplo, cuando se nos insulta o se nos trata en mala forma o injusta, el impulso natural y pecaminoso es reaccionar en algún grado de desquite —insulto por insulto, mal por mal.  Pero Dios nos hace un llamado a controlar tales impulsos, entregándole a Él esta situación mediante la aplicación de verdades y fe bíblicas.  El siguiente pasaje de 1ª Pedro, nos ilustra esta situación en dos pasajes:

“Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar.  Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.  Pues, ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis?  Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.  Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados sobre e madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.  Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”  (1ª Pedro 2:18-25).

“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.  Porque:  El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, apártese del mal, y haga el bien; porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus ORACIONES; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal”  (1ª Pedro 3:8-12).

La esencia del auto-control entonces, es el crecimiento de la manifestación de las cualidades santas y del carácter del Señor Jesús, en la medida que los cristianos deseen cambiar sus vidas, que antes estuvieron dominadas por los deseos de la vida antigua, con la vida nueva y gloriosa de Cristo.  Los medios para conseguir esto, son una vida llena de la Palabra y del Espíritu.[4]  (Colosenses 3:17; Efesios 5:18).

Las Fuerzas Internas y el Tema del Control

Bajo la superficie de nuestras vidas, existen ciertas fuerzas que están obrando, las que si no se tienen bajo control, repentinamente surgen provocando varios grados de daño, dependiendo de su naturaleza y del origen de la presión.  En forma similar se producen los terremotos cuando una presión determinada se libera repentinamente entre secciones de rocas dentro de la corteza terrestre, causando vibraciones menores o severas en la superficie de la tierra.  El punto en el que yacen y se reubican las rocas, es llamado el foco; esto es, el centro energético del terremoto.  Directamente sobre el foco, otro punto llamado epicentro, marca el punto de máxima intensidad del movimiento sobre la superficie.  Las ondas de choque, se propagan como olas desde el foco y epicentro, disminuyendo su intensidad en la medida que salen a la superficie.[5]  Desafortunadamente, aunque a veces los científicos pueden discernir la presencia de problemas y predecir la posibilidad de terremotos, nada pueden hacer para prevenir el choque entre las capas de la tierra.

La Biblia no sólo señala la presencia de presiones internas que obran bajo la superficie; sino que enfáticamente predice el problema de constantes erupciones en el corazón del hombre.  A esto se le llama “hacer la voluntad de la carne y de la mente”, de acuerdo a los deseos de la carne, condición que es el resultado de estar muertos en el pecado y por naturaleza, los hijos de la ira (Efesios 2:1-3).  A esta lucha se le conoce como la lucha continua que existe en el corazón del hombre.  Es un problema permanente que resulta en miseria, derrota y dominio (ver Romanos 6:12-14; 7:13s; Gálatas 5:16; 1ª Juan 2:16).

No como en el caso de los terremotos sobre los cuales no tenemos control, la gente (especialmente los cristianos), pueden controlar las presiones que existen bajo la superficie de sus vidas-  Si no hubiera disponibilidad de control, podríamos dar como excusas una falta de auto-control con la tan oída excusa:  “Así soy yo”.  Tal excusa implica que no somos verdaderamente responsables de nuestras acciones.

La causa de esta lucha interna, es mencionada en el Nuevo Testamento por varios términos:

El Problema del Pecado Interno

El término pecado, a veces es empleado por el apóstol Pablo, como un poder, una fuerza o energía dentro del corazón del hombre, que busca gobernar o controlar (ver Romanos 6 y 7).

El Problema de la Concupiscencia o Deseos Intensos de la Carne

Otro término usado por Pablo, es la concupiscencia o deseos intensos de la carne.  En este caso, la carne se refiere a aquella inclinación pecaminosa que existe en todos nosotros a intentar manejar la vida (encontrar la felicidad, la importancia, la seguridad, etc.) por nuestros propios recursos, separados de Dios.  En Efesios 2:1-3 y nuevamente en 4_16-19, Pablo nos da un cuadro muy gráfico de la condición no regenerada del hombre bajo el dominio de la carne.  Al estar muerto en el pecado y sin Dios, el hombre está gobernado por los deseos de la carne.

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”  (Efesios 2:1-3).

“Esto, pues, digo y requiero en el Señor:  que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase impureza”  (Efesios 4:17-19).

El Problema de los Deseos del Mundo

En Tito 2:12, Pablo llamó a estas fuerzas internas “deseos mundanos”.  En griego, ‘deseos’ es ‘epithumia’:  “deseo, deseo apasionado”.  Aunque a veces se traduzca como “concupiscencias”, esta palabra en sí misma es neutra.  Deseo o deseo apasionado, no es malo en sí.  Es el contexto el que determina la naturaleza del deseo.  Por lo tanto, el apóstol lo califica aquí con el adjetivo “mundano”.  “Mundano” en griego es ‘kosmikos’, que lleva en sí la idea de “pertenecer a algo o que deriva sus estándares, valores y motivaciones del kosmos, el sistema del mundo.  Esto es una referencia al sistema organizado del mundo que opera bajo el engaño y poder de Satanás, que se opone a Dios y a Su reino, valores y propósitos.  El significado de esto puede verse si comparamos kosmikos con pneumatikos, derivado de pneuma:  espíritu.  ‘Pneumatikos’ significa “activado o controlado por el Espíritu”.  Habla de una vida modelada o controlada directamente por el Espíritu de Dios, más que por la carne (‘sarkikos’) o por el mundo (‘kosmikos’).

La Distorsión de la Pasión, del Placer, del Orgullo

En 1ª Juan 2:16, el apóstol Juan describió y dividió estas fuerzas internas en tres energías poderosas del hombre interior o del corazón:  “los deseos de la carne”:  pasión, deseo intenso; “los deseos de los ojos”:  placer y “la vanagloria de la vida”:  orgullo. Pero nuevamente, el problema no está en la presencia de pasión, placer u orgullo, que son dados por Dios; sino con el mal uso que se les da en el corazón humano.  La cuestión es del manejo y de los objetivos involucrados en el uso de ellos.  Esto es válido incluso para el orgullo (ver Jeremías 23:24; Romanos 5:11[gloriarse o vanagloriarse, orgullecerse]; 2ª Corintios 12:5-7).

Lo Principal del Auto-Control

A veces, el mundo secular y el religioso, reconocen la necesidad de alguna forma de auto-dominio para someter bajo controla los apetitos de la carne.  Con frecuencia esto toma la forma de prácticas humanas como el ascetismo (forma extrema de auto-negación, creyendo que la vida ascética libera el alma de los límites de la carne), o el legalismo (mantener un conjunto de tabúes humanos, de permisos y restricciones y observar ciertas prácticas ritualistas en la creencia vana que esto es una evidencia de tener los aptitos bajo control).  En esencia, no importa cuál sea la forma (ascetismo, legalismo o religiosidad), todas tienen involucrados que la carne controle a la carne.

Recuerdo haber leído sobre un monje quien, mientras intentaba mortificarse a sí mismo de las indulgencias carnales, yacía postrado en el suelo por horas o finalizaba muy orgulloso pensando cuán bueno era con respecto a los demás, por su auto-negación.  El Señor Jesús advirtió a los fariseos religiosos en Marcos 7:15:  “Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre”.

Por lo tanto, el apóstol Pablo, reconociendo que tales prácticas son infructuosas para el problema del hombre y sin fe en la obra y provisión completa de Dios en Cristo, escribió:

“Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como:  No manejes, ni gustes, ni aún toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?  Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”  (Colosenses 2:20-23).

Lo importante del auto-control, desde el punto de vista bíblico, no es una cosa de (1) negar la legitimidad de la pasión, del placer o del orgullo, o (2) despreciar estas energías dadas por Dios, o (3) pretender eliminarlos mediante alguna forma de auto-negación.  Más bien, lo importante es el manejo, el control y la dirección espiritual que tengamos sobre ellos a través de la verdad de la Escritura, mediante de la unión espiritual con Cristo y la capacidad que nos entregue el Espíritu.  Apuntando al tema fundamental de la forma en que el hombre distorsiona estas energías, Agustín escribió:

«El pecado viene cuando tenemos un deseo o ambición perfectamente naturales e intentamos desesperadamente satisfacerlos sin Dios.  No sólo es un pecado, sino que es una distorsión perversa de la imagen del Creador en nosotros.  Todas estas cosas buenas y toda nuestra seguridad, sólo se encuentran en la forma correcta y completa en Él»[6]

Por esto es que la codicia o la ambición, deseo extremo por algo, se identifica como una clase de “idolatría” en las Escrituras (Efesios 5:5; Colosenses 3:5).  La ambición o la codicia, están relacionados con lo que se desea (posesión, posición, halagos, placer, etc.) como si tuvieran la capacidad de hacer lo que sólo Dios puede.

Pero incluso aunque se ejercite algún grado de auto-dominio, las Escrituras nos enseñan que el mundo incrédulo y el cristiano carnal, viven bajo el dominio de los deseos de la carne (Efesios 2:13; 4:16-20).  La razón es que simplemente en la raíz del dominio, surgirán otros deseos como vemos en la ilustración del monje orgulloso.  Busquemos honestamente y siempre encontraremos algunas razones egoístas o centradas en la persona de los controles que se han ejercido.  Una actriz o un atleta son capaces de ejercitar un auto-control o una disciplina extremos; pero por lo general su objetivo es alguna forma de obtener gloria personal o algún premio que han deseado (ver 1ª Corintios 9:24-25).  En otras palabras, algún tipo del deseo mundano yace en el centro de tal auto-disciplina.  Por supuesto que los cristianos no están exentos de ejercitar el auto-control movidos por las mismas motivaciones egoístas.  Si fuésemos de estos, nunca encontraríamos admoniciones que nos advirtieran en contra de nuestros comportamiento mundano, como las que vemos en Tito 2:11-12 o en Efesios 4:17-21.

A pesar de ello, el auto-control o la ausencia de él, nunca es sólo el producto del azar o de condiciones más allá de nuestro control como creyentes en Cristo.  Más bien, es el producto de ciertas dinámicas espirituales que obran a través de los procesos de nuestros pensamientos que involucran estructuras de creencias, visión bíblica, valores, prioridades y objetivos.  De los términos empleados en el Nuevo Testamento para referirse al auto-control, uno de los grupos (so,,phro,,n; so,,phroneo,,; so,,phrono,,s; etc.), sugiere esta idea.  Por ejemplo, so,,phrosune significa (1) “sensatez, racionalidad, sano juicio, o (2) “buen juicio, moderación, auto-control”.  Este grupo de palabras en el Nuevo Testamento, nos enseña que el auto-control se obtiene a través del buen juicio, de pensar sensatamente o del proceso del pensamiento.  Aún cuando los motivos y las fuentes del control debieran ser diferentes para los creyentes, tal proceso dinámico puede observarse en cualquiera —un atleta, actor, estudiante o en cualquier profesional— que compite o lucha por recompensas u objetivos mundanos.  Hablando de los sacrificios que deseaba hacer y del auto-dominio que deseaba tener por el bien del evangelio, el apóstol Pablo comparó su conducta al proceso dinámico que motiva a los atletas que compiten en un estadio:

“Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.  ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio?  Corred de tal manera que lo obtengáis.  Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.  Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”  (1ª Corintios 9: 23-27).

Por último entonces, lo importante es el auto-manejo de las motivaciones que dirigen y controlan este proceso dinámico interno.  Esto conduce a considerar un problema clave que es importante en el tema del auto-control bíblico que está en considerar el poder y el reino de Dios.

El Problema de la Búsqueda de lo Importante

En la cuarta marca de la madurez, discutimos el concepto de desarrollar una auto-imagen bíblica.  La auto-imagen bíblica no se deriva de los valores que los demás o nosotros mismos pongamos en nosotros.  Más bien deriva de los valores y de la estima que Dios pone en nosotros, no sólo como Su creación —creados a la imagen de Dios—, sino especialmente como cristianos que han llegado a ser nuevas criaturas e hijos de Dios en Cristo, a través de la regeneración por medio del Espíritu.  Especialmente en las epístolas, se ha puesto mucho énfasis en el contraste asombroso entre lo que éramos y en lo que hemos llegado a ser como hijos regenerados de Dios.  Los siguientes pasajes debieran ayudarnos a enfocarnos en este punto:

·        Una Nueva Vida Individual

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.  Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.  Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de dios; no por obras, para que nadie se gloríe.  Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”  (Efesios 2:1-10).

·        Una Nueva Vida Corporativa

“Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisos por la llamada circuncisión hecha con mano de la carne.  En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.  Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.  Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.  Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y alo que estaban cerca, porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.  Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”  (Efesios 2:11-22).

·        Una Nueva Herencia en el Reino

“…con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha liberado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”  (Colosenses 1:12-14).

·        De la Enemistad al Indulto

“Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de sangre, por medio de la muerte, para presentarnos santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro”  (Colosenses 1:21-23).

·        De la Condenación a la Justificación y Glorificación

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.  Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.  Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.  Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.  Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.  Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.  Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación”  (Romanos 5:1-11).

·        Hijos de Dios con una Esperanza Viva

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.  En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas”  (1ª Pedro 1:3-6).

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él”  (1ª Juan 3:1).

Es por este cambio y transformación maravillosos, por la gracia de Dios, no por mérito propio, que debemos obtener nuestra auto-imagen y de la cual obtendremos nuestro sentido de importancia, valor y auto-valía como los hijos del Dios vivo.  Como Sus hijos, como aquellos que son sostenidos únicamente por el poder de Dios, tenemos una herencia eterna, imperecedera, inmaculada e inmarcesible.  Al creer que el hombre no es sólo la creación de Dios, sino comprendiendo el lugar exclusivo que tiene en la obra creadora de Dios, el Catecismo Menor de Westminster, concluye correctamente que “el fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar con Él para siempre”.

En el Salmo 8, dos veces —una vez en el inicio (vs. 1) y nuevamente al final (vs. 9)— el salmista exclama enfáticamente sobre la gloria y la majestad de Dios.  Versículo 1:  “¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra.  Has puesto tu gloria sobre los cielos”.  Después, en el versículo 9, nuevamente exclama:  “¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!”.  Con este enfoque en la majestad de Dios, continúa en el versículo 2, con una exclamación de verdad vital —que este Señor majestuoso y soberano ha elegido usar a la humanidad, incluso a los niños y a los débiles, para confundir a los fuertes a Sus adversarios.  Esto va seguido por una exclamación ponderando el pensamiento que Dios ha encomendado Su gloriosa creación al dominio del hombre (versículos 3-8).  Lo maravilloso es que el Dios de la creación eligió dar al hombre débil, creado menor que los ángeles, tal dominio, responsabilidad y honor sobre Su creación.  El hombre posee una gran importancia y propósito; pero sólo debido al designio del Creador.  Es así que el salmista exclamó:

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo:  ¿qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?  Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.  Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:  ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar”  (Salmo 8:3-8).

El hombre es importante y tiene un propósito; pero la importancia se encuentra en el propósito de Su creación, cual es llevar la gloria a Dios y servirle.  Con este hecho y con esta verdad en mente, ¿por qué estamos tan involucrados en glorificarnos a nosotros mismos y buscar el gozo apartados de nuestro Creador?  La respuesta se encuentra en el problema de la caída y en la interrupción que causó a la relación del hombre con Dios y en el reino de Satanás como el dios de esta era, quien pretende distorsionar todo el propósito de Dios.  Aunque la caída de Génesis 3, echó a perder retardó la capacidad del hombre de desarrollar el propósito de Dios según Él lo había previsto.  Ese propósito se recupera a través del Salvador Dios-Hombre, el Señor Jesús (ver Hebreos 2:5-18; Apocalipsis 4:1-5:10).  Con esta distorsión  vemos tanto la causa de la obsesión del hombre como su propia importancia y la razón por la cual con tanta frecuencia encuentra en su vida tanta desilusión, postergación y por último, llena de pesares e ineficacia.  Afortunadamente, para el creyente, esto puede cambiar a través de la reconciliación redentora y la restauración en Cristo.

Escribiendo acerca de la obsesión del hombre con respecto a su importancia y a los problemas que esto causa, Stowell, en su excelente y provocativo libro Perilous Pursuits, Our Obsesión With Significance [Búsqueda Peligrosa, Nuestra Obsesión por la Importancia], escribe:  «Fuimos construidos para ser importantes.  Nuestro problema no es que lo busquemos, sino que buscarlo en los lugares que no corresponde…»[7]

La importancia nunca se asegura por nuestros esfuerzos, por nuestro estatus, por el reconocimiento que obtengamos, por el aplauso de los hombres o por la atención y reafirmación que tengamos de los demás.  En lugar de ello, la verdadera importancia se encuentra y se asegura para nosotros a través de la obra completa de Cristo en la cruz.  Aún siendo esto verdad, de alguna manera nos vemos presionados a magnificarnos a nosotros mismos o buscar serlo por los demás, en la búsqueda de la importancia a través de diversos métodos o estrategias humanas, que el hombre intenta usar.  Estos incluyen la incesante lucha por subir la escala de la posición, del poder, del halago, del aplauso, del reconocimiento, de las posesiones, etc.  Irónicamente, al igual que fuentes quebradas que no contienen agua (Jeremías 2:13), tales cosas, ¿jamás satisfacen nuestros deseos de ser importantes, no importa cuánto tengamos de las cosas que buscamos?  Debido a que la fuente es equívoca y contraria al propósito real que Dios tiene para nosotros, el deseo por tener más siempre existirá ya sea el poder, el halago o el dinero.

«Nadie de nosotros está exento de la búsqueda de ser importantes, al punto que con frecuencia esta búsqueda se convierte en una obsesión.  El problema nuestro es que buscamos serlo en los lugares equivocados.  Buscamos prosperidad, poder, posición, pertenencia, identidad y afirmación en las esperanzas para tener finalmente, un sentido de valor y de ser útiles.

Para hacer las cosas peores, esta búsqueda se ve complicada por tres instintos:  placer, orgullo y pasión…»[8]

En otras palabras, y este es el punto que se relaciona con el auto-control, la obsesión que tiene el hombre por ser importante, constituye un tremendo obstáculo para el auto-control y la vida gozosa y de descanso que Dios desea que tengamos en Cristo.  En realidad, la búsqueda de ser importantes, como un fósforo en un bosque seco, enciende la pasión, el placer y el orgullo.  En nuestra búsqueda de la importancia, nuestros deseos fundamentales dados por Dios, son desplegados hacia una llama ardiente o hacia una acción.  Al creer que un BMW, una mansión con una hermosa vista o nuestro nombre con luces no dará estatus o prominencia en la comunidad, deseamos más y más; más grande y mejor.  Debido a que fuimos creados para tener un significado, inherentemente somos conducidos hacia una necesidad forzada de creer que somos importantes en algún grado.  Como lo dice R.C. Sproul:  «Se nos conduce a creer que somos importantes en alguna forma.  Esta conducción interna es tan intensa como nuestra necesidad de agua y oxígeno»[9]

«…De la misma forma como la obsesión con la comida conduce a la glotonería y una obsesión por estar a salvo conduce a un estado de ansiedad e incluso a una neurosis, la obsesión por nuestra importancia lleva a una vida de egoísmo.

En el estudio clásico de sicología de Abraham Maslow, sobre las necesidades humanas fundamentales, sólo la comida y la seguridad tienen un rango similar a la importancia.  Estas necesidades intrínsecas, manejan y manipulan lo que somos y lo que hacemos.  De la misma manera como el hambre nos lleva a consumir comida para sobrevivir y de la misma forma en que instintivamente nos defendemos cuando nos sentimos amenazados, nos vemos compelidos a descubrir, establecer, mantener, proteger y resaltar nuestro sentido de ser importantes

El sentirnos importantes viene en la medida que creamos ser útiles, valiosos y dignos.  Ser importantes es saber que nuestra existencia ha hecho una diferencia después de todo.  No tiene que ser una gran diferencia, sólo una diferencia.  Ser importantes es lo que hacer un golpecito en la espalda tan significativo.  Es la razón del por qué ser reafirmados es tan vital.  Creemos que cuentan con nosotros, cuando alguien lo dice.  Es importante ser valiosos y dignos; pero dependiendo en cómo busquemos serlo, nos veremos diluidos o consumidos por la búsqueda.

La búsqueda tiene sus riesgos, porque vivimos en un mundo lleno de otros buscadores de ser importantes, quienes a propósito o no desean dañar nuestro sentido de ser útiles o valiosos, para establecer el suyo.  Esta gente con frecuencia, son fieros competidores que obtienen su sentido de importancia mediante el ejercicio del poder y del control, que intentan construir la ilusión que ellos son tan importantes que los demás deben someterse a su placer y a su programa

Estos buscadores de la importancia, intentan doblegarnos con su poder personalmente, de relaciones, sexualmente, socialmente y atléticamente, y en el proceso pueden destruir nuestro sentido de ser valiosos.  Esta escena se ve complicada por quienes resultan ser una presa fácil.  No existe ni un poquito de la vida que no se dañe, a veces fatal e irremediablemente, por los buscadores de la importancia en el mundo en el que vivimos»[10]

Por lo que reiteramos, podemos ver el efecto triste de esta búsqueda en nuestra capacidad de experimentar el auto-control.  Stowell continúa:

«…Nuestra compulsión por ser importantes nos hace vulnerables a una legión de pecados verbales, incluyendo la murmuración, la calumnia, la vanagloria, la mentira, las conversaciones inmorales y otros pecados de nuestra lengua.  En todos estos, se erosiona nuestro carácter, nuestra personalidad.  La adicción a lo importante, nos hace vulnerables a un sinnúmero de otras caídas personales que complican la vida y nos debilitan espiritual y socialmente.  Es posible que se sorprendan al saber que mucha gente tiene sus ‘affairs’ no por que se sientan consumidos por una pasión incontrolable, sino que por primera vez en sus vidas alguien se ha dirigido hacia ellos y les ha hecho sentirse importantes por un tiempo cuando lo necesitaban realmente.

Estamos prontos a violar principios básicos de servicio y ponemos sobre nuestros hombros una carga acumulando cosas que resaltan nuestro sentido de importancia en la escena social.  Y para ser aún más importantes en el mercado, estamos dispuestos a violar nuestra integridad mientras intercambiamos conciencia y compromiso a Cristo por un título importante en nuestra tarjeta de visita.

Los que buscan el sentido de la importancia, son incapaces de servir a otros a no ser que esto les de ventajas; son incapaces de hacer un sacrificio para avanzar en una causa que no sea de ellos; no están dispuestos a sufrir si es necesario para que otro obtenga ventajas y son incapaces de someterse a otro plan —corporativo, familiar o de la iglesia— si esto les impide progresar en su propia búsqueda de la importancia…»[11]

Uno de los pasajes clave sobre el auto-control, nos advierte acerca del problema siempre presente a lo que Pablo se refiere como “deseos mundanos”, deseos inspirados por una sociedad manipulada satánicamente.  Hablando de la gracia de Dios que vino trayendo salvación en Cristo, escribió:  “…enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente…”  (Tito 2:12).  Es así que evitando la versión de la sociedad de la búsqueda de la importancia, no es fácil en un sistema mundial que está verdaderamente obsesionado y dirigido por la búsqueda de lo importante.

«El refrán constante que oímos es que aquellos que se sienten importantes han llegado y son modelos de la última búsqueda de vida.  En nuestra cultura, el sentido de la importancia es menos medida por las contribuciones que hacemos a la sociedad, que por el poder, desarrollo, posición y prosperidad que tengamos.

Miren al mundo universitarios y al de los deportes profesionales.  El mensaje es claro:  los ganadores son los únicos que cuentan.  Hay pocos aplausos para el que llega en segundo lugar.  El carácter no gana premios…

Incluso más debilitador, a nuestra sociedad no le interesa tanto la integridad o el carácter de la gente importante, o de saber cómo llegaron a serlo.  El punto es obtener y mantener la importancia.  El proceso es irrelevante.  Los programas de conversación de la televisión, se especializan en seguir de cerca y en entrevistar a los “importantes” de América…»[12]

Obviamente, esta búsqueda obsesiva origina un obstáculo de dimensiones para una vida cristiana auténtica y bíblica en la cual el auto-control es una parte vital de la madurez a la semejanza de Cristo.  En el proceso y a través de la avenida de la hipocresía, tal búsqueda distorsiona el centro mismo de la vida cristiana por cuanto hay un vuelco hacia el interior y no hacia fuera en el servicio honesto por los demás.  Recuerden las palabras de Pablo:  “amemos; pero sin hipocresía”.  Podemos estar involucrados en cualquier tipo de ministerio cristiano; pero por razones egoístas en nuestra propia importancia.  Tal obsesión por nuestra importancia, ya sea positiva o negativa, afecta al cuerpo de Cristo.  Los cristianos termina usando su ministerio como una plataforma para obtener algún grado de significado, aunque sea sólo un poco.

«Hay pastores que usan la iglesia como una plataforma para lanzar una campaña y así obtener una importancia personal.  Pelean con los diáconos, con los ancianos y con otros miembros quienes también desean usar la iglesia para enaltecer su poder y posición.  La división que se origina, viene como resultado de estas batallas que manchan la reputación de Cristo en la comunidad…

También están aquellos que proclaman que uno puede satisfacer sus deseos de ser importantes no en Cristo y sólo en Él, sino reprimiéndole a través de la “fe” para hacernos felices, saludables y prósperos.  Existen tele-evangelistas que han hecho presa de los desinformados, haciéndoles un llamado a la necesidad que tienen de ser importantes, haciendo que esta gente se sienta importante si envían dinero, lo que a su vez engrandece la importancia del predicador charlatán.

Incluso otros deshonran el nombre de Cristo, permitiéndoles su sentido de importancia en Su obra, engañándolos haciéndoles creer que estaban sobre la obediencia cuando se llegó al tema del dinero, mujeres y poder.  Públicamente han tomado el nombre de Cristo a través del canal de la desgracia»[13]

Este comportamiento del cuerpo de Cristo es totalmente contradictorio a la auténtica vida cristiana.  La verdadera importancia que otorga la paz y el gozo de Cristo en los altos y bajos de la vida, deriva de una relación con el Salvador tranquila y día a día y de la vida que tengamos en Él a través de la entrega en la posición perfecta y completa que tengamos en Cristo (cf. Efesios 1:3s; Colosenses 2:10 con 1ª Corintios 4:1s).  El apóstol Pablo es una ilustración maravillosa de esta confianza como alguien que encuentra su importancia, su seguridad y su satisfacción a través del Salvador.

Para los cristianos que estaban comparando a un líder con otro y criticando al apóstol, Pablo no había encontrado su sentido de importancia en el valor que tenía su vida, sino en su relación con el Señor y en la fidelidad de Jesús para recompensar a Sus santos.

“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.  Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno se hallado fiel.  Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aún o me juzgo a mí mismo.  Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor.  Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios”  (1ª Corintios 4:1-5).

Reitero, frente a otro tiempo de oposición y crítica, vemos una ilustración de su madurez espiritual y de su estabilidad.

“Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana; pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición.  Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios que prueba nuestros corazones.  Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo”  (1ª Tesalonicenses 2:1-7).

De esta forma, Pablo era un cuadro del auto-control maduro, porque había aprendido que el secreto del contentamiento nunca estaba en las circunstancias fueran buenas o malas, fuera en tiempos de necesidad o de abundancia, o fuera halagado por la gente o rechazado por ellos.

“En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba oportunidad.  No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.  Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  Todo lo puedo en cristo que me fortalece”  (Filipenses 4:10-13).

Motivaciones Bíblicas para el Auto-Control

La Naturaleza Instructiva de la Salvación por la Gracia de Dios

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”  (Tito 2:11-14).

Cuando se reconocen todas las implicancias del mensaje de la gracia de Dios en Cristo y nos adueñamos de él a través del crecimiento espiritual, el cristiano es conducido de dos formas.  Primero, a un resultado negativo en el que se motiva al cristiano a rechazar todo lo que no tiene procedencia divina y los deseos mundanos (ver Hebreos 11:24-26).  Segundo, un resultado positivo en el cual el cristiano es motivado a tener una vida en Dios en el presente, mientras que vive a la luz del regreso inminente del Señor.  Todas las instrucciones específicas de Tito 2:1-10, calzan en estas dos categorías:  una negativa y la otra positiva.

La Esperanza Viva del Creyente como Hijo Regenerado de Dios

“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado”  (1ª Pedro 1:13).

En los términos “Por tanto”[14], del versículo 13, Pedro basa las exhortaciones en los versículos siguientes en el contexto la doxología previa (versículos 3-9) y en el ministerio de los profetas del Antiguo Testamento junto con los intereses de los ángeles (versículos 10-12)-  En forma muy típica, en el Nuevo Testamento, “por tanto” sigue un fundamento doctrinario e introduce varias responsabilidades que surgen de la verdad previa.  Una y otra vez, vemos en las epístolas la importancia de la doctrina que forma la base, el medio, el estándar y la motivación de la conducta cristiana.

En esencia, los versículos 3-12 tratan acerca de la certeza y del carácter de la esperanza futura del cristiano, que Pedro describe como la herencia eterna.  Pedro describe esto como “una esperanza viva” que se origina en el nuevo nacimiento y en la resurrección de Jesucristo de los muertos.  Más aún, esta salvación fue el objeto de un estudio acucioso hecho por los profetas del Antiguo Testamento y objeto de gran interés de los ángeles.  Es así que, al ser hijos de un Dios Santo y Justo y recipientes de tan asombrosa salvación, forma una fuerte motivación bíblica para vivir rectamente que naturalmente incluye el auto-control o vivir un vida sobria en medio de un mundo intoxicado.  Por cuanto Pedro relaciona esto con la venida del Salvador o con Su revelación, incluye las motivaciones del Trono del Juicio de Cristo (el Bema, lugar de las recompensas o de las pérdidas [1ª Corintios 3:12-14; 2ª Corintios 5:9-10]) y la naturaleza de las recompensas cristianas:  imperecederas, inmaculadas e inmarcesibles (cf. 1ª Pedro 1:3-4 con Mateo 6:19s).  Se incluye aquí la gloria majestuosa del milenio y del futuro eterno.

Por lo tanto, Pedro combina la realidad de nuestra esperanza futura con el hecho de nuestra relación actual y el llamado como hijos de Dios como un incentivo poderoso para una vida transformada.  Naturalmente, esto incluye un auto-control sobrio mediante la relación que hagamos de nuestra vida por fe a la salvación que es nuestra en Cristo (otro pasaje que resalta el impacto del hecho de ser hijos con la conducta, ver Efesios 5:1s).

«La esperanza viva del creyente basada en su nuevo nacimiento, debiera conducir a un estilo de vida de santidad.  Aquellos que fueron elegidos para el nuevo nacimiento, también son llamados a ser santos.  Pedro exhorta a sus lectores a prepararse para encontrarse con el desafío de la obediencia, adoptando una mente nueva.  El precio pagado por la redención de un creyente, llama a la reverencia y a la obediencia.  La obediencia involucra purificarse a sí mismo y practicar una vida santa, al tiempo que se ofrecen sacrificios espirituales como real sacerdocio»[15]

La dinámica espiritual que está involucrada con el auto-control (la obra energética de los valores bíblicos, creencias y fe), en ninguna parte es más evidente que en este pasaje maravilloso de 1ª Pedro, especialmente en las exhortaciones del versículo 13.  Este versículo contiene tres responsabilidades para los cristianos y es el segundo en la lista del auto-control o en la vida vivida sobriamente.  En muchas traducciones, cada una de ellas han sido traducidas como imperativos y de igual importancia; pero de alguna manera han perdido el énfasis del texto griego.  En realidad existe un solo imperativo:  “esperanza completa”.  Las otras dos son participios las que, aunque pudieran tomar la forma de un imperativo, también funcionan para señalar al lector aquellas responsabilidades que apoyan y preparan una esperanza completa e indivisible que es tan vital para una vida transformada y con frutos.  La siguiente traducción puede ayudar a ilustrar la visión del texto griego:

1.      habiéndose ceñido los lomos (mentes preparadas para la acción).

2.      estar sobrios, auto-controlados

3.      esperanza completa por la gracia que se os dará…

Al meditar en el llamado al auto-control o a la sobriedad, es importante reconocer que el objetivo principal y la responsabilidad es “esperad por completo”.  Pero, los dos participios nos señalan responsabilidades definitiva.  No son sólo sugerencias divinas.  Sin embargo, no debemos perder la visión del hecho que en alguna manera son un apoyo o una preparación al mandato principal.  En otras palabras, ceñirse o preparar la mente y ser auto-controlados, son pasos preparatorios y de fundamento a la habilidad que tengamos para completar nuestra esperanza en las verdades eternas de nuestra salvación en Cristo.

(1)    “Tengan sus mentes listas para la acción” (NET) o “Preparad vuestras mentes para la acción” (NIV) (versículo 13a).  Literalmente, el texto dice:  “…ceñid los lomos de vuestro entendimiento”.  Ceñir los lomos es una figura del lenguaje que se origina en la práctica del oriente medio de enrollar sus largas túnicas alrededor de la cintura para prepararse para el trabajo o acciones, tales como un largo viaje, la guerra o trabajar en el campo.  Es posible que pablo tuviera en mente

«…las palabras de Cristo (ver Lucas 12:35); una imagen de la forma en que los israelitas comían la Pascual con la túnica externa suelta enrollada alrededor de la cintura amarrada con un cinto, como listos para un viaje.  Tanto los obreros, peregrinos, corredores, luchadores y guerreros (todos corresponden a algún tipo de cristiano), se amarraban la túnica con un cinto, tanto para acortar su vestimenta de manera de no impedir el movimiento, como para que el cuerpo estuviera listo para la acción.  El creyente debe tener su mente (poderes mentales) preparada y estar siempre listo para la venida de Cristo»[16]

“Listos para la acción” traduce el principio aorista:  anazo,,samenoi, como un participio circunstancial[17] que toma su modo imperativo del verbo principal, el imperativo aorista:  ‘elpisate’: ‘esperanza’.  Pero nuevamente, por el uso del participio, Pablo está demostrando que lo que se necesita es una preparación vital para mantener una esperanza completa:  “tener las mentes listas para la acción”.  Al igual que los hebreos que se enrollaban sus vestimentas preparándose para su viajes fuera de Egipto y dirigirse a sus tierras (ver Éxodo 12:11), así debemos prepararnos mental y espiritualmente para vivir como residentes temporales mientras estemos en la tierra (ver versículos 18ss, 2:9-12).  Existe un elemento de secuencia  o de preparación tanto en la figura usado por Pedro (ceñirse los lomos) como en la estructura gramatical que ha usado.[18]

Con las variadas y a menudo dolorosas tentaciones y dolores de la vida, que mantienen una esperanza completa en la anticipación del regreso del Señor, se requiere un acto conciente de la voluntad que involucra una comprensión bíblica.  «Los cristianos en conflicto, necesitan una santidad acompañada de una mente realista, lista para la acción»[19]  Hablando en forma práctica, esto necesitará lo que sea en la vida del cristiano para estar preparado:  restauración en la comunión siendo honestos en la confesión a Dios de los pecados, en la oración y en la renovación diaria en la Palabra.

(2)    “Sed sobrios” (ver 1ª Pedro 4:7; 5:8; 1ª Tesalonicenses 5:6, 8).  Como ya lo discutimos, esta palabra (el participio presente de ‘ne,,phontes’ del verbo ‘ne,,pho,,,’:  ‘ser sobrios’), se usa sólo figurativamente en el Nuevo Testamento.  Significa estar libres de todo tipo de intoxicación mental y espiritual, o estar libres de todo exceso, celeridad o confusión.  Por cuanto Dios nos ha dado todas las cosas para gozarnos de ellas (1ª Timoteo 6:17), el cristiano debe cuidarse mucho de intoxicarse debido a circunstancias externas y por las seducciones del mundo, como si tuvieran la capacidad de dar sólo lo que Dios puede dar.  Por contraste, los cristianos deben estar controlados interiormente por el Espíritu y por los principios de una vida llena de la Palabra que fluye con la clase de conducta que vemos en Efesios 5:18s y en Colosenses 3:16:

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”  (Colosenses 3:16).

Si preparar la mente para la acción nos permite estar listos para actuar como residentes temporales, entonces mantener un estado de auto-control sobrio es la condición mental que nos permite actuar sabiamente y con una visión clara de lo que es realmente importante.  Y hay otras motivaciones para una vida sobria y auto-controlada.  Más tarde, Pedro exhortará a sus lectores a ser sobrios o auto-controlados con una visión a la oración efectiva (4:7) y para el propósito de pararse frente a la actividad del diablo quien está constantemente merodeando (5:8).

Sin considerar cómo esté escrito gramáticamente el versículo 13, nuevamente podemos ver cómo la dinámica espiritual de nuestra vida (la interacción de nuestras creencias, valores y visión de la vida) tiene un rol muy importante en el tema del auto-control o de ser sobrios, en una vida con orientación cristiana.

(3)    “…y esperad por completo en la gracia”.  Con este imperativo, llegamos al primer énfasis y responsabilidad de las exhortaciones de Pedro.  Por el orden de las palabras y por lo tanto, por el énfasis, el texto griego dice:  ‘esperanza completa…”.  ‘Completamente’ es el adverbio ‘teleio,,s:  ‘completamente, perfectamente, todo unido, irreversible’.  Es un llamado a una esperanza sin divisiones, una esperanza un solo propósito, una expectación confiada que vive diariamente con la visión del regreso del Señor y de las realidades eternas prometidas en las Escrituras que acompañan a la salvación (vers. 5, 7, 9), ahora habla de ello literalmente como “la gracia que os ha sido dada”.  Primero, habla de esta última salvación por la expresión maravillosa:  “la gracia”.  Pedro pudo haber hablado de esto como la salvación o la herencia de la gloria futura; pero por el término “la gracia”, no sólo habla de todo lo que Dios ha hecho por nosotros, sino que nos recuerda que ningún aspecto de nuestra salvación, pasada, presente o futura es merecida.  Es el regalo de Dios, dado libremente y esto es aplicable incluso a las recompensas que se dan por la fidelidad.  ¿Por qué?  Porque es sólo la gracia de Dios que nos permite servirle fielmente.  Segundo, “os ha sido dada” es un participio adjetival presente que describe nuestra salvación futura como tan cierta que es vista como algo ya entregado.

El impacto de mantener nuestra esperanza sin división y sin reservas en nuestro comportamiento, está hermosamente ilustrado en la vida y muerte de Jim Elliot, quien dio su vida por llevar el evangelio a los aucas en la jungla amazónica, puesta suscinta y perfectamente cuando él dijo:  «No es necio quien da lo que no puede guardar para sí para obtener aquello que no puede perder».  Aquí tenemos a un hombre que sustrajo las energías de su hombre interior —su pasión, placer y orgullo, para tenerlas bajo control debido a su confianza en el poder del evangelio y a las glorias futuras que eran más reales para él que los sufrimientos presentes de la vida (ver 2ª Corintios 4:7-18).

Las Consecuencias Devastadoras de la Falta de Auto-Control

Otra motivación para el auto-control que jamás debe ignorarse, involucra la ley de la cosecha.  Puesto en forma sencilla, cosechamos de acuerdo a los que hemos sembrado.  Siempre nuestra conducta trae consecuencias.  Ignorar esta verdad es engañarnos o ser completamente necios.  Pablo declara este principio sucintamente:

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado:  pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.  Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.  No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”  (Gálatas 6:7-9).

Aquí tenemos una gran sutileza.  Recuerden que el término sutil se refiere a aquello que es tan tenue que es difícil detectar o reconocer.  Como tal, esta sutileza en relación a las consecuencias del pecado, pueden ser muy engañadoras para aquellos que no viven sobriamente o que no son sensibles a la luz de los principios y promesas de las Escrituras.  El engaño sutil de las consecuencias del pecado, se ven en la declaración del predicador en Eclesiastés 8:

“Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.  Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia”  (Eclesiastés 8:11-12).

Si alguien desafía la ley de la gravedad saltando desde el puente de San Francisco, inmediatamente experimentará el resultado con su muerte.  El engaño sutil lo vemos en el hecho que las consecuencias de los modelos de la conducta pecaminosa no son obvias en forma inmediata como lo son cuando se desafía la ley de la gravedad.  Cuando rompemos las leyes espirituales, existen consecuencias definidas que se llevan a efecto a pesar que los resultados a menudo no son tan obvios.

Aquellos que no controlan sus apetitos, como en el beber vino, con frecuencia terminan malgastando sus vidas y sus recursos.  El apóstol Pablo nos advierte sobre esto en Efesios 5:18:  “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos (controlados) del Espíritu”.  “Disolución” es la traducción del término griego ‘aso,,tia’, que se refiere a alguien que no puede salvarse (ausencia de control) y por lo tanto termina derrochando sus recursos (físicos, espirituales, emocionales, financieros y sociales).  El hijo pródigo en Lucas 15:22ss, es la clásica ilustración bíblica de este hecho.

¿Qué nos trae a la mente el término ‘al azar’?  Esta palabra significa:  “sin un modelo específico, propósito u objetivo”.[20]  ‘Al azar’ significa no tener un diseño de gobierno, un método o un propósito.  Esta es exactamente la forma en que vive la gran mayoría del mundo.  Desde un punto de vista bíblico, la vida de la gente es al azar, fuera de control, sin un designio y un propósito de Dios que les guíe y les lleve control o significado a su vida.

En su comentario a 1ª Pedro 1:13, mi buen amigo Bob Deffinbaugh hace una declaración que ilustra esta mentalidad al azar de nuestra sociedad:

«Tal vez hayan visto la película <La Sociedad de los Poetas Muertos>, una película que vi junto a mi esposa haya ya algún tiempo.  Recuerdo que la frase traducida del latín:  ‘¡Apresa el momento!’, llegó a ser la filosofía de un grupo de estudiantes de un colegio.  ‘¡Apresa el momento!’, caracteriza muy bien el espíritu de nuestra época; también denuncia la ausencia del elemento más vital de la esperanza.  Lamentablemente, nuestra ‘generación de hoy’, ha llegado a ser la ‘generación sin esperanza’»[21]

Si las fuerzas o energías internas que operan dentro de nosotros, incluso aquellos deseos dados por Dios, no son enrieladas o controladas bajo el diseño y los valores de Dios, invariablemente producirán mucho daño y nos dejarán vacíos, devastados y sumidos en la desesperación.  El británico Edmond Burke declaró lo siguiente:

«…los hombres son calificados en su libertad civil de acuerdo a la proporción exacta a su disposición de colocar cadenas morales en sus propios apetitos.  La sociedad no puede existir con un real significado, a no ser que se coloque en alguna parte, un poder controlador sobre los apetitos del hombre.  En la eterna constitución de las cosas, se ordena que los hombres con mentes destempladas, no pueden ser libres.  Sus pasiones forjan sus cadenas»[22]

Con relación alas consecuencias de la falta de auto-control, tenemos las sobrias advertencias de las Escrituras:

“…porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.  Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.  Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”  (1ª Timoteo 6:7-10; énfasis del autor).

“Porque nosotros también éramos en oro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”  (Tito 3:3).

Medios y Bases del Auto-Control

Para el cristiano, el auto-control y la vida de buenas obras a las que el auto-control nos debe conducir, es un trabajo extra de la restauración redentora del cristiano y de la reunión con dios a través de su nueva relación con Cristo.  Sin embargo, aunque esta nueva vida en Cristo equipa a los creyentes para una vida transformada, requiere una reestructuración y un nuevo manejo de la vida, basados en la aplicación total de ciertas verdades espirituales vitales de las que haremos una bree lista a continuación.[23]

Reestructurar la vida, significa una transición desde “gratificar los deseos de nuestra naturaleza pecadora” a vivir basados en las nuevas fuentes y esperanzas del creyente como una nueva creación espiritual en Cristo.  “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”  (2ª Corintios 5:17).  Motivados por la incomparable gracia de Dios en Cristo, los creyentes deben vivir “renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente”  (Tito 2:12).  Las tres claves para cambiar y tener un control interno de nuestra vida, son:

1.      La naturaleza de un cambio de vida en la unión del creyente en Cristo:  salvado del pecado —su castigo y poder o su reino (Romanos 5 y Colosenses 2).

2.      El ministerio que permite que el Espíritu more en el creyente (Gálatas 5; Efesios 3:16s; 5:18s)

3.      El ministerio transformador de la Palabra (Romanos 12:1-2; Efesios 4:21s; Colosenses 3:16; 1ª Tesalonicenses 2:13; 1ª Pedro 2:1ss; Santiago 1:19s; Salmo 119).

Conclusión

Pensamientos Finales Basados en Pasajes Claves de las Escrituras Relacionados con el Auto-Control

v      Hechos 24:24-25:  Existe una conexión obvia entre la fe, la justicia y el auto-control en la vida de una persona.  La fe en Cristo debería originar el auto-control y un cambio en su carácter.

v      1ª Corintios 9:24-27:  Versículo 24.  El contexto está en las recompensas de correr la carrera de la vida.  Versículo 25a.  El énfasis —para recibir las recompensas, debemos ejercitar el auto-control en todas las cosas o nuestra capacidad para correr la carrera, se verá obstaculizada y no tendremos recompensa.  Versículos 25b-26.  Un ingrediente importante para el auto-control, es permanecer orientados hacia nuestra meta. Esto significa que necesitamos valores y prioridades que determinen nuestras metas y ayuda en el auto-control.  Versículo 27a.  El auto-control requiere disciplina de modo que nuestros cuerpos y todos nuestros miembros sean nuestros siervos.  El cuerpo es un mal maestro; pero un buen siervo.  Versículo 27b.  Apunta al problema de la hipocresía y al potencial de la descalificación o pérdida de recompensas.

v      1ª Timoteo 3:2:  Este versículo nos muestra que el auto-control es esencial para nuestra capacidad de ministrar y conducir a otros a las cosas de Cristo.

v      2ª Timoteo 1:7:  La disciplina aquí, contiene la idea del auto-control mediante un equilibrio mental o sano juicio.  Este versículo enfatiza que el auto-control es dado por Dios.  Viene de Él a través de la provisión de la gracia de nuestra salvación en Cristo.

v      2ª Timoteo 3:3:  La falta de auto-control, es una de las características de los últimos días.  Es una señal segura del quiebre moral y espiritual de la sociedad.

v      Tito 1:8:  Nuevamente el auto-control se encuentra entre las cualidades espirituales del liderazgo de la iglesia.

v      Tito 2:2:  Los ancianos y los hombres maduros deben caracterizarse por su auto-control.

v      1ª Corintios 6:12:  El auto-control no sólo es un asunto de si algo está bien o mal en las cosas en que típicamente se dudan o que son temas cuestionables; es más bien un asunto de que si algo controla o no nuestra vida.  Si es así, siempre es malo.

v      2ª Pedro 1:6:  El auto-control se encuentra entre las virtudes que debemos agregar a nuestras vidas, a través del poder de Dios.

v      2ª Pedro 2:19:  Este versículo dirige nuestra atención a una verdad fundamental —somos esclavos de cualquier cosa que no controlamos.  Cuando esto sucede, no podemos ser siervos completos de Cristo.

De este breve resumen, podemos ver porqué el auto-control o permanecer espiritualmente sobrios es tan importante.  Dicho en forma simple, sin auto-control nos convertimos en esclavos de todos nuestros enemigos (el mundo, la carne y el demonio) y nos vemos incapacitados, incapaces de servir a Dios y los unos a los otros, e incluso a nosotros mismos en cuanto a nuestros intereses.  Terminamos no sólo sirviéndonos a nosotros mismos, sino que como esclavos de nuestros apetitos.  “Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción”  (2ª Pedro 2:19).

Como parte del contexto de 2ª Pedro 2:19, compare 2ª Pedro 2:14con 1ª Timoteo 4:7.  Si no nos entrenamos en la vida de santidad y de auto-control, nos convertiremos en seres con una gran habilidad en codicia y ambición, que es idolatría:  la adoración de la carne y sus apetitos.

El Auto-Control y el Tema de la Fe en el Tesoro Eterno y CELESTIAL

Al reflexionar en las enseñanzas del Señor en Mateo 6:19s, se nos lleva a uno de los grandes temas de la vida sobria y auto-controlada.  El Señor pretendía mostrar la gran necesidad y el valor que tiene cambiar el enfoque de los afectos terrenales a los celestiales debido a la naturaleza tan temporal e inadecuada de las cosas en las que el mundo está enfocado (comparar 1ª Timoteo 6:17-19).  Sólo cuando nuestros afectos y objetivos están enfocados en el Salvador y en las realidades eternas de Su reino a través de la fe, tendremos la capacidad del auto-control.

Nuestra nueva vida en Cristo por la gracia a través de la fe, está diseñada para producir buenas obras mediante las cuales somos recreados en Cristo (Efesios 28:10).  Pero como el Salvador advirtió en Marcos 4:19 en la parábola de la tierra, el sembrador y la semilla:  “…pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa”.  Cualquier cosa que nuestros deseos y afectos nos alejen de Cristo y de Su reino, necesariamente se convertirá en nuestro señor y controlará nuestras vidas.  El cristiano de vida sobria no se hace al azar ni vive para el momento, como lo hace el mundo, más bien vive con una esperanza no dividida porque reconoce que este mundo y todo lo que en él hay, es pasajero.  El auto-control que vemos en la vida de Moisés debido a su esperanza eterna, ilustra esto maravillosamente:

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón”  (Hebreos 11:24-26).

Tal como Pedro nos recuerda, debemos ceñirnos el lomo de nuestra mente, permanecer sobrios y completamente esperanzados en la gracia que se nos dará cuando nuestro Señor regrese revelándose a nosotros en toda Su gloria.


[1] Gary Inrig, Hearts of Iron [Corazones de Hierro],  Tomado de Bible Illustrator [Ilustrador Bíblico], Parsonas Technology.

[2] H. Baltensweiler, The New International Dictionary of New Testament Theology [El Nuevo Diccionario Internacional del Nuevo Testamento], Vol. I, Zondervan, Colin Brown, General Editor Grand Rapids, English Edition, 1975, p. 494.

[3] Ver el uso de ‘so,,phroneo’ en Marcos 5:15.  Aquí se usa de un hombre que, habiendo estado anteriormente controlado por demonios, corría desnudo, violento y completamente fuera de control; pero por el poder del Salvador, llegó a tener una mente firme, estaba sentado, vestido y completamente bajo control.

[4] La naturaleza esencial del término ‘llenos’ (del griego ple,,roo,,:  ‘llenos, ser llenos’) como se usa contrariamente con ebriedad en Efesios 5:18, es en realidad el control, influencia y dirección.  Más que ser controlados y bajo la influencia del vino, que conduce a un comportamiento pecaminoso, el creyente debe ser controlado por el Espíritu.  De acuerdo a una cuidadosa sintaxis griega, el Espíritu es el agente de ser llenados y no el contenido con el cual uno es llenado.  Para una discusión de este asunto gramático, ver Greek Grammar Beyond the Basics, An Exagetical Syntax of the New Testament [Gramátaica Griega Mas Allá de lo Básico, Una Sintaxis Exegética del Nuevo Testamento], Daniel B. Wallace, Zondervan, Grand Rapids, 1996, pp. 375s.

[5] “Terremotos y Ondas”, Microsoft® Encarta® 97 Encyclopedia.  ©1993-1996 Microsoft Corporation.  Todos los derechos reservados.

[6] Según se cita en Perilous Pursuits [Búsquedas Peligrosas], Joseph M. Stowell, Moody Press, 1994, p. 47.

[7] Joseph M. Stowell, Perilous Pursuits, Our Obsession With Significance, Moody, Chicago, 1994, p. 13.

[8] Stowell, p. 15.

[9] Citado por Stowell, p. 16, en The Hunger for Significance [Hambre por ser Importantes], Regal, Ventura, 1993, p. 21.

[10] Stowell, p. 17.

[11] Stowell, p. 19.

[12] Stowell, p. 21.

[13] Stowell, p. 23.

[14] “Por tanto” es ‘dio’, la conjunción concluyente usualmente empleada para pasar de una declaración a su forma consecuente.

[15] Ron Blue, The Bible Knowledge Commentary [Comentario del Conocimiento Bíblico], John F. Walvoord, Roy B. Zuck, Editors, Victor Books, Wheaton, 1983, 1985, Logos Library System, 2.1, medio electrónico.

[16] Robert Jamieson; A.R. Fausset, y David Brown, Commentary Critical and Explanatory on the Whole Bible [Comentario Crítico y Explicatorio de Toda la Biblia], Logos Library System, 2.1, 1998, medio electrónico.

[17] El principio circunstancial se usa para comunicar una acción que en algún sentido, está coordinado con el verbo finito.  En este aspecto no es dependiente, pues es traducido como verbo.  Pero siempre depende semánticamente porque no puede existir sin el verbo principal.  Es traducido como un verbo finito conectado al verbo principal por la conjunción y.  Entonces, el participio está conectado al modo del verbo principal.  Este uso es relativamente común, pero muy incomprendido (Wallace, Daniel B., Gramática Griega Más Allá de lo Básico-Sintaxis Exegítica del Nuevo Testamento, Zondervan, Grand Rapids, 1996, p. 640).

[18] Discutiendo la semántica de este tipo de participio, Wallace dice:  «Dos cosas se deben considerar acerca de la semántica de este participio.  Primero, el participio circunstancial tiene algo de una fuerza incoativo.  Esto es, que a menudo se usa para introducir una nueva acción o un cambio en la narrativa.  Esto contrasta con los participios adverbiales y se convierte en clave para identificar este uso.

Segundo, el peso semántico relativo en tales construcciones, es que se pone más  énfasis en la acción del verbo principal que en el participio.  Esto es, de alguna manera el participio es un prerrequisito antes de la acción de lo que pueda ocurrir»  (Wallace, pp. 642-43).

[19] Ron Blue, medio electrónico.

[20] The American Heritage® Dictionary of the English Language, Third Edition copyright© [Diccionario de La Herencia Americana del Idioma Inglés], 1992 por Houghton Company.  Versión electrónica con licencia de INSO Corporation.  Todos los derechos reservados.

[21] Robert B. Deffinbaugh, The Glory of Suffering:  A Study of 1 Peter [La Gloria del Sufrimiento:  Un Estudio de 1ª Pedro], The Biblical Studies Press, www.bible.org.

[22] Imprimis, Vol. 20, #9.

[23] Por cuanto está más allá del propósito de este estudio entrar en más detalles, el lector puede ver un estudio más profundo del autor, en “The Transformed Life” [“La Vida Transformada”], en la Segunda parte de The ABC for Christian Growht, Laying the Foundation  [El ABC para el Crecimiento Cristiano, Estableciendo el Fundamento] en el sitio web:  http://www.bible.org/docs/splife/abc/toc.htm (en inglés).