Estudios Bíblicos en Siguiendo sus Pisadas

Características de la Madurez Cristiana:
Marca # 3: Una Vida Privada Poderosa y Productiva

Por J. Hampton Keathley III
Traducido por Juanita Contesse G.

Introducción

Existe un fenómeno que se manifiesta en ciertos lugares del país, conocido como sumidero.  Esto sucede cuando la tierra bajo la superficie cede y todo colapsa originando un hoyo inmenso en la tierra.  Los sumideros pueden arrastrar automóviles, edificios completos o cualquier cosa que esté sobre la tierra donde se forma el sumidero.

 «Los científicos dicen que los sumideros se originan cuando los arroyos subterráneos salen al exterior en las estaciones extremadamente secas, provocando que la tierra de la superficie pierda el apoyo que la sostiene.  Simplemente, todo cae repentinamente dejando a la gente con una sensación de temor en que nada —ni siquiera la tierra bajo sus pies— es de confiar». [1]

El fenómeno sumidero, es como una parábola de la naturaleza del carácter para esta marca de madurez.  De hecho, sin lugar a dudas, esta marca es la base sobre la cual el carácter cristiano fuerte y la madurez espiritual son construidos.  Sin esta base, no somos sino un sumidero:  la vida pública; esa que la gente ve, finalmente nos socava porque los arroyos de agua viva que allí hay para apuntalarnos, se seca (o se extingue, ver Tesalonicenses 5:19).  Aquello que formará la base o fuente de nuestra vida espiritual, simplemente no tiene sustancia o ha sido reemplazada por las aguas profundas de la confusión, la fatiga, la frustración y la auto-valencia y así comenzamos a cavar hacia adentro desde la inhabilidad para permanecer ocupados con el Señor y Su suficiencia.  En palabras del salmista, necesitamos comenzar a estar quietos ( dejar de agitarnos) y reconocer que Él es Dios (Salmo 46:10).  Algunos consideran esta declaración como dirigida a las naciones hostiles, indicando que deben cesar en sus esfuerzos por destruir al pueblo de Dios; pero es más posible que el salmista se estaba dirigiendo a Judá, haciéndoles un llamado a descansar en la protección y en la soberanía de Dios.  Sin embargo, para que esto ocurriera, debían detener su actividad y dejar de resolver sus problemas, enfocando sus corazones y sus mentes en el Señor —Su presencia y Sus promesas.

«…en vez de elegir una opción negativa, el pueblo de Dios se distinguía por su búsqueda de la divinidad.  “Conoced que yo soy Dios”.  El ‘conocimiento’ de Dios incluye un conocimiento objetivo —basado en hechos— de Él como asimismo de Sus promesas.  Pero en este contexto, el salmista les hace un llamado a comprometerse con el Señor y buscar en Él ‘refugio’, ‘fuerzas’ y ‘fortaleza’ (versículos 1, 7, 11).  La vida de fe se vive continuamente comprometidos con la soberanía y reglas de Dios y por la postrera exaltación Suya sobre las naciones (versículo 10; cf. Habacuc 2:13-14)…» [2]

Por lo tanto, ¿cuál es la marca que provee el fundamento sólido, la fuerza fundamental necesaria para sostener nuestras vidas?  Es una vida privada poderosa.  Puesto en forma simple, nunca conoceremos ni enfocaremos a Dios como nuestra fuerza y fortaleza, ni le experimentaremos a Él como nuestro fundamento sólido, si no nos tomamos el tiempo de estar quietos delante de Él en oración y estudio bíblico, lo que nos permitirá enfocar nuestro corazón y mente en el Señor.

Por una vida privada poderosa, me refiero a la vida interior del creyente, nutrida por los ríos del Espíritu de Dios, la Palabra de Dios y una vida de oración.  Esto es una vida hecha fértil y productiva, por cuanto los creyentes han esparcido sus raíces profundamente en los arroyos de la Palabra a través de un estudio silencioso y meditativo y la oración.  Después de haber extendido sus raíces profundamente en privado, podrán verdaderamente convertirse en seres productivos en público.  Empleando las palabras de Isaías:  “Y lo que hubiere quedado de la casa de Judá y lo que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y dará fruto arriba”  (Isaías 37:31).  Por lo que los cristianos de hoy necesitan hacer lo mismo en sus vidas privadas.

Este énfasis en la vida privada, a veces referida como el tiempo en que estamos ‘quietos’, está basado en cuatro verdades de las Escrituras:

Ø      Simplemente no tenemos en nosotros los recursos espirituales que necesitamos ya sea para dirigir nuestros pasos o para encontrar la fuerza y sabiduría que requerimos para manejar nuestra vida  (Jeremías 10:23; 2:12-13; 17:5s.).

Ø      El Cristo que está en nosotros, desea estar en el hogar de nuestras vidas y traer orden a nuestro mundo privado —el mundo de nuestras actitudes y de nuestros pensamientos, nuestros valores, prioridades y metas y también nuestra fuente de fe  (Efesios 3:17).

Ø      El Espíritu Santo que mora en nosotros, nos fue dado por el Señor para reforzar y fortificar nuestra persona interna con Su poder, como arroyos de agua viva  (Juan 7:37-39; Efesios 3:16).

Ø      Está basado en el poder maravilloso capaz de cambiar vidas de la Palabra de Dios, con la cual debemos nutrir el hombre interior  (Salmo 119:91; 1ª Tesalonicenses 2:13).

Debe parecernos obvio, de la forma cómo las Escrituras siempre lo aclara, que si somos negligentes con nuestra vida privada con Dios, nuestro hombre interior simplemente será incapaz de sostener el peso y las presiones de la vida.  Si el hombre interior no tiene el soporte del fundamento sólido de las aguas profundas de una comunión íntima con Dios y así llegarle a conocer más y más profundamente, será destruido por las aguas profundas de las corrientes seculares y destructivas del mundo y nuestra vida interior, simplemente será incapaz de sostenernos en las presiones y en los períodos secos de la vida.

Pero es aquí donde enfrentamos interrogantes importantes.  ¿Qué es una vida privada poderosa?  ¿Qué debe ocurrir en nuestra vida personal con Dios?  Obviamente muchas cosas deben suceder; pero puedo sugerirles tres cosas:

(1)    Es el lugar de reenfoque y de renovación.  Debe llegar a ser un lugar donde enfocamos nuestras vidas sobre el Dios vivo, un lugar donde, apartados de las prisas de la vida, llegar a conocer a Dios más y más íntimamente, donde nos quedamos quietos y  sabemos que Dios es Dios (Salmo 46:10; Hebreos 12:1-2).  Así, se transforma en un lugar donde nuestros ojos se apartan de nosotros mismos, de los problemas, de nuestras condiciones y circunstancias y las ponemos sólo en el Señor.  Se convierte en un lugar de refugio, no para correr allí arrancándonos de las responsabilidades, sino un lugar donde nos fortalecemos para servir por medio de una conciencia renovada sobre la persona de Dios, de Su poder y de Sus propósitos.

(2)    Es el lugar de la reevaluación y de una nueva disposición.  Aquí es donde buscamos reevaluar nuestra vida y arreglar nuestros valores, motivos, metas, actitudes, modelos de conducta y prosecuciones.  También es el lugar donde nos aferramos con nuestros recursos de auto-confianza y nuestros modelos de auto-suficiencia.  Se incluye aquí el principio del rechazo.  ¿Han notado alguna vez cómo tendemos a evaluar y botar algo cuando arreglamos un garage o decidimos limpiar nuestra casa?  De igual modo, al pasar un tiempo cualitativamente bueno con el Señor, con frecuencia encontramos cosas como actitudes, temores, fuentes falsas de fe, etc, que necesitan ser rechazadas y eliminadas.

(3)    Es un lugar de restricción y de resistencia.  Es donde debemos aprender a manejarnos para restringir y resistir, por la capacidad que Dios nos da por supuesto, cualquier cosa que pudiera obstaculizar nuestro andar personal con Dios y asimismo nuestra relación con los demás.  La meta es que Dios tenga cada vez más el control de nuestras vidas.

Naturalmente que nuestra vida pública consiste de variados trabajos, servicios, labores, ministerios y actividades de esparcimiento; pero es nuestro mundo privado que llega a ser la fuente de provisión y la base de apoyo (cf. Salmo 36:9 y Proverbios 4:23 con Jeremías 2:12-13).  Es nuestra vida privada a solas con Dios, que nutre el mundo interior de nuestras vidas espirituales, que a su vez gobierna el mundo externo de nuestras actividades.

El principio es simplemente que nadie puede hacer lo suficiente por los demás, si él o ella está siempre rodeado por otros.  El énfasis aquí no está en hacer, sino en ser.  Gordon MacDonald, escribe:  «…si mi mundo interior está en orden, se debe a que estoy convencido que el mundo interior de lo espiritual debe gobernar el mundo exterior de las actividades». [3]   En una atmósfera de apuros y de negocios con tal mala actitud de intereses rivales, fácilmente podemos perder el poder de Dios y entregar nuestras vidas y nuestros ministerios, como también nuestro coraje y visión por aquello que Dios desea hacer tanto en nosotros como a través nuestro.

La mayoría de nosotros, vivimos trabajando en temas superficiales, ignorando los fundamentos.  Somos educados, aprendemos un oficio, trabajamos en el hogar o en nuestros lugares de trabajo, construimos casas, compramos muebles y acumulamos cosas.  Trabajamos en la iglesia, enseñamos la Palabra o servimos en doce formas diferentes.  Es posible que apartemos un tiempo para preparar nuestra clase de Escuela Bíblica o algún estudio en nuestros hogares y es posible, por una devoción personal, que tomemos algunos momentos para leer nuestra Biblia y correr rápidamente por una lista de oración; pero si no somos cuidadosos, esto puede hacerse bajo el marco del legalismo, o como un amigo mío solía decir:  ‘Hacer un saludo rutinario a Dios’.

¿Por qué esto se transforma sólo en una actividad superficial o en una mera rutina?  Porque lo que somos en nuestro interior —nuestras metas, aspiraciones, motivaciones, frustraciones, actitudes, fobias y nuestras estrategias auto-dependientes para vivir, no han sido tocadas ni cambiadas.  Somos hoy las mismas personas que fuimos hacen cinco años, aunque muy religiosas en varios aspectos.

Es posible que escuchemos enseñanzas bíblicas excelentes, que seamos animados o exhortados por algún hermano o hermana en Cristo; pero si esto no es reforzado por una vida privada y personal con Dios, la mayor parte del impacto de esa gran enseñanza y exhortación, se perderá; será como el agua en la espalda de un pato.  ¿El resultado?  Nuestros corazones se endurecerán y se entibiarán, en caso que no se congelen completamente.

Con esto en mente, miremos algunos pasajes que están dirigidos a nuestra necesidad de tener una vida privada poderosa a solas con el Dios vivo.

Pasajes Claves – Estar a Solas con Dios

1 Reyes 17:2-3 — Mandato de Dios a Elías

“Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:  Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está al frente del Jordán”.

Siguiendo la confrontación pública del profeta Elías con el rey Acab y en la preparación para su ministerio que seguiría, especialmente la confrontación en el monte Carmelo, ¿cuál fue la palabra del Señor a Elías?  Simplemente:  “Apártate de aquí… y escóndete”.

La gente con frecuencia se queja acerca de lo difícil que es reconocer el liderazgo de Dios; pero la dificultad más seria no es el liderazgo de Dios.  Es nuestra capacidad para escuchar y con demasiada frecuencia, nuestra capacidad para escuchar está teñida con nuestras falsas expectativas.  Deseamos que el Señor nos responda y nos use a nuestra manera.  Deseamos las bendiciones de Dios en nuestra voluntad más que buscar la voluntad de Dios.  Tendemos a hacer una lista de lo que nos gustaría hacer para el Señor y presentársela para Su aprobación.

Pero seguramente, lo que el Señor le dijo a Elías, era contrario a lo que él esperaba.  Después de todo, ¿no era él un profeta y no había proclamado la Palabra a Israel?  ¿No estaba allí para servir, para predicar, para desarrollar milagros y ser activo para el Señor?  Pero por favor observen que lo que el Señor le dijo a Elías, no fue ninguna de estas cosas.  En vista de esto, el mandato que sigue es muy interesante e iluminador.  Revela una de las grandes visiones y prioridades de la Palabra:  una que la gente ocupada, auto-suficiente y trabajólica que ha sido mordida por el gusano del activismo y/o materialismo se han demorado bastante en adoptar.  Por lo tanto, ¿por qué se le ordena a Elías a apartarse y a esconderse?  Algunos piensan que era una medida de protección para Acab.  Tal vez fue algo de eso; pero ciertamente no fue la razón principal.  Más tarde, cuando el Señor estuvo preparado, Él enviaría a Elías a enfrentarse con el rey y cuando nuevamente Elías se encontró con Acab, el rey no hizo ningún intento para matarle (1 Reyes 18:17-20).  Más bien me parece que la razón fue reclusión o encubrimiento.

La palabra hebrea para ‘esconder’, es ‘sathar’.  Significa ‘esconderse encubiertamente, cubrirse’ y en el texto hebreo está en un sentido reflexivo y se refiere a lo que uno hacer para y por sí mismo.  Por lo tanto, significa:  ‘esconderse, encubrirse a sí mismo’-  Se refiere a una elección deliberada y decisiva.  Una idea humana del verbo, es:  ‘esconderse, encubrirse a sí mismo’.  Se refiere a una elección deliberada y decisiva.  La idea principal del verbo, es ‘estar ausente, fuera de la vista’.  Por lo que literalmente, significa ‘ausentarse a sí mismo’.  La forma en pronombre sether, es usada como función del útero como un lugar secreto y un lugar protegido (Salmo 139:15).  Finalmente, la forma verbal es usada con relación a la presencia de Dios, como Aquel omnipresente que llega a ser “un lugar donde esconderse, un refugio para Su pueblo.  El Salmo 17:8, dice:  “Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme (sathat) bajo la sombra de tus alas”.  El Salmo 31:20, dice:  “En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas”.

Elías afrontó un sinnúmero de pruebas o desafíos en 1 Reyes 17:3-7; pero la primera surgió de este mandato de ir y esconderse.  Esta fue una prueba para la orientación básica de Elías y de su actitud hacia la vida.  La pregunta con la que Elías se enfrentó, fue:  ¿Por qué Dios quiere que me vaya y me esconda?  En la respuesta se vio delante de una necesidad fundamental de vida.

En esta oportunidad los cuervos fueron puestos para mantener la vida interior de Elías junto a Dios, la vida de fe y de ocuparse del Señor que le permitiría a Dios ser su lugar para esconderse.  La prueba sobrevino principalmente sobre la fe de Elías, por cuanto estaba ligada a la necesidad de reclusión donde tanto se necesitaba hacer.  Debido a que tendemos a ser tan autodependientes y tan neuróticos en cuanto a estar siempre ocupados, no vemos la necesidad de estar a solas con el Señor por un tiempo determinado.  Hemos llegado a ecualizar la espiritualidad y el carácter con el trabajo o la actividad.  Este tiempo que Elías pasó junto al arroyo, fue para prepararlo para las pruebas y para el ministerio que vendría.  Llegaría a ser para él, un lugar de prueba y de crecimiento.

Elías necesitaba, como todos nosotros, un tiempo de reclusión.  Necesitamos un tiempo para estar solos —lejos de los ajetreos y apuros; de las idas y venidas del resto de la sociedad— incluso sin nuestras familias, iglesia y amigos.

«Ser usados por Dios.  ¿Existe algo más alentador y que llene más?  Tal vez no; pero existe aún algo más básico:  encontrarse con Dios.  Permanecer en Su presencia, eliminar el ruido de la ciudad y en la quietud, entregarle la adoración que Él se merece.  Antes de comprometernos con Su obra, encontrémonos con El en Su Palabra..., en la oración..., en la adoración». [4]

¿Cuántos de nosotros oímos verdaderamente lo inaudible o vemos las realidades invisibles de Dios?  ¿Qué significa tener oídos para oir?  Permítanme compartir con ustedes una historia que ilustra este punto:

«Un indio caminaba en el centro de la ciudad de Nueva York, junto a un amigo que residía allí.  En el mismo centro de Maniatan, el indio toma el brazo de su amigo y le susurra:  “Espera, oí un grillo”

Su amigo dijo:  “¡Vamos!  ¿Un grillo?  Hombre, estamos en el centro de Nueva York...”

Insistió:  “En serio, lo escucho”

“Es imposible”, fue la respuesta.  “¡No puedes escuchar a un grillo!  Mira cómo pasan los taxis.  Bocinas por todas partes.  La gente que se grita una a otra.  Los frenos de los vehículos.  Las veredas de ambos lados llenas de gente.  El ruido de las máquinas registradoras sonando en todas partes.  El ruido del subterráneo bajo nuestros pies.  ¡Es imposible que escuches a un grillo!”

El indio insistió:  “¡Espera un minuto!  Condujo lentamente a su amigo.  De pronto, se detuvieron y el indio caminó al final de la cuadra, atravesó la calle, miró a su alrededor, movió su cabeza hacia un lado, pero no lo pudo encontrar.  Atravesó otra calle y allí en una gran cementera llena de plantas donde crecía un árbol, metió una de sus manos en la paja que cubría las plantas y encontró al grillo.  “¡Mira!”, gritó mientras sostenía el grillo en su mano sobre su cabeza.  Su amigo atravesó la calle maravillado, exclamando:  “¿Cómo es posible que hayas escuchado al grillo en medio de toda esta bulla de Maniatan?”

El indio dijo:  “Pues bien, mis oídos son diferentes a los tuyos.  Simplemente depende de lo que estés escuchando.  Déjame mostrarte”.  Metió su mano al bolsillo y la sacó llena de monedas —un par de 25 centavos, tres o cuatro de 10 centavos y otras cuantas de 1 centavo.  Entonces, dijo:  “Ahora, observa”.  Tomó las monedas levantándolas a la altura de la cabeza y las dejó caer a la vereda.  Todas las cabezas dentro de la cuadra, se volvieron y miraron en dirección hasta donde estaba el indio.

Todo depende de lo que se está escuchando.  No tenemos grillos suficientes en nuestras mentes.  No les oímos.  Tal vez, al igual que aquella calle repleta de gente, han pasado toda su vida buscando un puñado de monedas y se han perdido el verdadero sonido de la vida» [5]

Verán, no hay vida en ninguna de aquellas monedas y tampoco con ellas se puede comprar la vida o la felicidad aún teniendo millones de ellas.  La única forma en la podemos encontrar una verdadera satisfacción o significado a la vida, es oir lo invisible, la voz inaudible del Dios vivo, el Señor Jesucristo, mediante el desarrollo de nuestra capacidad de oir y de verle estando a solas con Él.

Entonces, espiritualmente hablando, el tiempo a solas con Dios, en el que podemos beber y alimentarnos de Su Palabra y pensar en Él, se convierte en un lugar donde hay cortes, un lugar donde Dios nos puede cincelar nuestro carácter y sacar el mundo de nuestro corazón, permitiéndonos divorciarnos del mundo y sus tendencias.  Sin ese lugar, nos casamos con el mundo.  Necesitamos esto para emplear nuestros recursos sobrenaturales en el Señor, Su Palabra y la oración.  Estamos a solas con Dios, en primer lugar sólo para conocerle y amarle y después para ordenar y fortalecer nuestra vida interior.  Hacemos esto para poner bajo el control del Salvador, el área de nuestras vidas, sobre nuestras motivaciones:  lo que nos mueve, las cosas que nos llevan a conformarnos o a competir; sobre nuestras perspectivas de la vida:  por qué estamos aquí y qué es lo que estamos buscando; sobre nuestras prioridades y valores:  el empleo de nuestro tiempo, talentos, tesoros y verdad y sobre nuestros procesos de pensamientos  (2ª Corintios 10:4-5).

Amigos, el estar a solas con Dios, no es opcional.  Si deseamos un éxito espiritual verdadero, es fundamental.  Es una de las partes claves del plan de Dios, mediante el cual Su pueblo es primeramente fortalecido por los ríos espirituales de vida en Cristo y cambiados y cincelados en lo que Dios quiera para hacer de nosotros un canal de las bendiciones de Cristo para otros.

Aquí tenemos la clave del poder o de la debilidad.  Aunque esto ha cambiado como un problema de tiempo en tiempo, uno de los campos de batalla de la vida y especialmente de esta época, es el mundo interior privado del individuo y la necesidad de detenerse y esconderse a solas con su Dios.

Es aquí donde experimentamos el poder de Dios o la derrota de Satanás y su sistema.

«Para ponerlo en forma contundente, la vida en el planeta Tierra sin Dios, es un abismo.  Y si puedo repetir mi punto de vista, (Salomón lo hace varias veces) esa es la forma cómo Dios la diseñó.  Él la hizo así.  Él puso en nosotros ese vacío con forma de Dios, que sólo Él puede llenar.  Hasta que Él no esté allí, nada satisface.  NADA». [6]

Y puedo agregar que es la razón del por qué tanta gente permanecen eternamente ocupadas y se transforman en trabajólicas o placenteramente preocupadas.  Están aburridos y vacíos, entonces buscan llenar sus vidas con actividades.

Nosotros, que ‘adoramos nuestro trabajo y jugamos en nuestra adoración’, necesitamos despertar a la realidad.  El predicador de Eclesiastés nos advierte sobre la realidad rígida de la nada que existe en una vida vivida primariamente “bajo el sol”.

Allan Hubbard, presidente del Fuller Theological Seminary, comentando la “vanidad de vanidades” de Salomón expresado en Eclesiastés, escribió:  «Esta vanidad es semejante a la ironía porque está llena de sorpresas…  Valores que atesoramos, prueban ser falsos; esfuerzos que deben traducirse en éxito, fracasan; placeres que debieran satisfacer, aumentan nuestra sed.  Vanidad irónica, irónica vanidad —ese es el color de la vida». [7]

No nos olvidemos de Salomón, el autor de Eclesiastés fue un hombre que tuvo todo; en realidad tuvo todo en una abundancia lujuriosa.  El tema aquí no es una sociedad grande, o la remoción de todos los problemas de la sociedad.  Cuando se agregan las condiciones de una sociedad como las que Elías enfrentó o como las que nosotros enfrentamos en el mundo de hoy, se magnifica el sentimiento de vanidad, el dolor, la frustración, los corazones aproblemados, las expectativas arruinadas, el sentimiento de ir tras el viento.

Entonces, aquí tenemos uno de los temas claves de la Escritura.  Dios ha diseñado así la vida en un mundo caído.  Vemos que el brillo de nuestra esperanza en el Señor, requiere que la vanidad rígida de la vida bajo el sol nos haga ver nuestras necesidades y doblemos nuestras rodillas.  Realmente, la palabra del Señor dirigida a Elías:  “Ve y escóndete”, necesita desesperadamente ser oída por cada uno de nosotros.

Marcos 1:35-39 — Retiro de Cristo para Orar

“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.  Y le buscó Simón, y los que con él estaban; y hallándole, le dijeron:  Todos te buscan.  Él les dijo:  Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.  Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios”

Este pasaje de Marcos, nos da otro ejemplo sobre la importancia de nuestro mundo privado a través de la vida y de las prioridades del Salvador.  Pero el contexto de este pasaje nos instruye aún más.  El momento que Cristo buscó para estar a solas con el Padre, fue muy temprano en la mañana.  Ocurrió en medio de un período de gran popularidad, en el que la gente clamaba para que Él les prestara atención y en un tiempo en que había mucha necesidad a Su alrededor.  Pero, ¿qué es lo que el Señor hace?  Protegió su tiempo privado a solas con el Padre, de manera de poder ser y hacer lo que Dios le había dicho que hiciera.  Nuevamente, ¡vemos cómo lo que debemos ser precede a lo que debemos hacer!  El Señor Jesucristo no fue movido ni por Sus impulsos ni por la necesidad del pueblo.  Más bien, fue guiado por las fuentes ocultas de Su intimidad con el Padre.  Por lo tanto, Él podía hacer lo que Dios le había llamado a hacer.  Jesús no estaba buscando en otros o en algunas actividades lo que sólo podía encontrar en Su Padre.

Marcos 6:30-32 — Cristo Llama a Sus Discípulos a un Lugar Remoto

“Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.  Él les dijo:  Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.  Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer.  Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto”.

Otra hermosa ilustración encontramos en este pasaje, de nuestra necesidad de estar a solas con el Salvador para enfocarnos en Él.  Nuevamente, el contexto aquí es de una gran actividad.  En este caso, los discípulos estaban preocupados por “todo lo que habían hecho y enseñado”; pero el Señor los llamó a retirarse a un lugar solitario y quieto.  Debían aprender la lección de la necesidad de apartar un tiempo todos los días para estar a solas con el Señor, porque tanto el servicio como el ministerio debe fluir de la comunión con el Salvador, como la fuente de nuestra vida y nuestro ministerio.  En este ambiente, fueron interrumpidos por la gran multitud que corría hacia ellos y que esperaban en la playa cuando el Señor y Sus discípulos llegaron.  Pero el Señor usó esta interrupción como una oportunidad.  A través de la alimentación de los 5.000, Jesús enseñó a Sus discípulos que se querían ser eficaces en su ministerio y ver que éste se multiplicaba efectivamente, debían primero aprender a retirarse y apartarse de los devenires de la lucha diaria y estar a solas con el Señor en Su Palabra y en oración.

Salmo 1:1-3 — Plantados Junto a Corrientes de Aguas

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.  Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará”.

Nuevamente, en este Salmo maravilloso vemos el principio que nuestro fruto (versículos 1 y 3b-c) siempre está basado en el sistema apropiado de raíces, que por analogía del contexto, es la vida privado que tengamos con Dios en Su Palabra (versículos 2-3).  Una de las grandes batallas que todos enfrentamos a diario, es la batalla por nuestro mundo privado, donde nos alimentamos y nos formamos en la base del Cristo vivo, donde nuestras mentes son fortalecidas y enfocadas en el Señor.  MacDonald, escribe:

«Existe una contienda que debe luchar especialmente los que dicen ser cristianos practicantes.  Entre ellos, están quienes trabajan duro, con responsabilidades masivas sobre sus espaldas en el hogar, en el trabajo y en la iglesia.  Son buenas personas; pero, ¡están muy, muy cansadas!  Y, por lo tanto, con mucha frecuencia viven en el límite de un colapso.  ¿Por qué?  Porque… tienen una orientación demasiado marcada hacia el mundo público, ignorando el lugar privado hasta que ya casi es demasiado tarde» [8]

Vivimos en una sociedad de humanismo secular que busca vivir separados de Dios, a través de una dependencia sólo del hombre.  Esta mentalidad equivocada, se ha volcado en medio de la comunidad cristiana.  Mientras entregamos a Dios un servicio ‘de labios’ en varias formas religiosas, con demasiada frecuencia nos olvidamos del Señor al construir nuestras propias cisternas; pero resultan al final en ser cisternas quebradas que no contienen agua (Jeremías 2:13).  Como lo señala el Señor en Mateo 6, el mundo incrédulo se preocupa acerca de lo que come, bebe y viste para buscar la seguridad, apoyo e incluso importancia.  Esto llega a que dependen de su propia sabiduría y soluciones propias a los problemas de la vida, más que en depender de un Dios vivo  (Mateo 6:25s.).  Para esto es vital tener un tiempo a solas con el Señor en la Palabra y en oración, como vemos en el Salmo 1:2.

Al hablar acerca de la importancia del rol de la meditación en la Escritura, Paul Meier escribe:

«Debido a que el hombre es un ser holístico, sus facultades espirituales, sicológicas y físicas están completamente entrelazadas.  Cada uno de los aspectos de la naturaleza humana le afectan como un ser completo.  La meditación diaria en los principios de la vida entregados por un Creador amante de sus criaturas, es más importante para s salud que la comida, el sexo o cualquier otro factor.

Una razón primaria de que meditar en la Escritura, es vital para la salud holística, es que los patrones de los pensamientos y valores de Dios, están en agudo contraste con la naturaleza del hombre.  El hombre es un ser completamente depravado, con un patrón egoísta y pensamientos y conductas autodestructivos.  Muéstrenme un hombre natural, ignorante de los principios de Dios y les mostraré a un hombre natural que sufre un dolor emocional.  Les mostraré a un hombre que experimenta la culpa y el desconsuelo de un vacío de Dios.  Les mostraré a un hombre que está inconscientemente luchando y peleando por un sentido de significado, usando los métodos del mundo (ej.:  fantasías sexuales, materialismo, luchas de poder y prestigio) en un vano intento por obtener importancia, todo lo que posteriormente fallará.  Los métodos del mundo otorgan un alivio temporal, al igual que parches sobre heridas abiertas; pero no se tendrá un alivio absoluto de la conciencia interna del hombre de su insignificancia al estar apartados de Dios…

Por último, el sentido del hombre de su bienestar holístico, sólo puede venir de una relación personal con Dios a través de Jesucristo.  Pero el hombre necesita más que la salvación para tener gozo y paz en su existencia diaria.  Muchos de mis pacientes ansiosos, depresivos e incluso con tendencias suicidas, son creyentes que han nacido otra vez y que todavía no han sido enseñados cómo apropiarse personalmente de los patrones del pensamiento de Dios y de Sus principios de comportamiento, como se señala en la Biblia.  En lugar de ello, han sido desinformados por sus padres, compañeros y con frecuencia incluso por sus iglesias.  Han aprendido a pensar en forma negativa, auto-crítica y pensamientos destructivos.  Se han acostumbrado a patrones de conductas que originan un aumentado sentido de culpa, de inseguridad y de sentimientos de insignificancia». [9]

En los párrafos que siguen a estos comentarios de Meier, él describe los resultados de una investigación extensiva sobre la salud mental (ej.:  madurez espiritual verdadera) de los estudiantes del seminario.  El estudio demostró que:  «Los estudiantes que practicaron casi diariamente meditaciones bíblicas durante tres años o más, eran significativamente más saludables y alegres que aquellos estudiantes que no meditaron en la Escritura a diario». [10]



[1] Gordon MacDonald, Ordering Your Private World [Ordenando tu Mundo Pivado], Oliver Nelson Publishers, Nashville, p.13.

[2] Willem A. VanGemeren, The Expositor’s Bible Commentary, Old Testament, [Comentarioo Bíblico del Expositor, Antiguo Testamento], Frank E. Gaebelein, General Editor, 1976-1992.  Zondervan Publishing House, Electronic editio, 1998.

[3] MacDonald, p. 19.

[4] Charles Swindoll, Quest for Carácter [Búsqueda del Carácter], Multonomah, Pórtland, p. 38.

[5] Charles Swindoll, Living on the Ragged Edge [Viviendo en una Situación Precaria], Word Books, Waco, 1985, p. 37s.

[6] Charles Swindoll, Living on the Ragged Edge [Viviendo en una Situación Precaria], p. 85s.

[7] David Allan Hubbard, Beyond Futility [Tras la Vanidad], Eerdmanz, Grand Rapids, 1976, pp. 13-14, citado por Swindoll en Living on the Ragged Edge, p. 27.

[8] MacDonald, pp. 15-16.

[9] Paul Meier, Renewing Your Mind in a Secular World [Renovando su Mente en un Mundo Secular], Editado por John D. Woodbridge, Moody Press, Chicago, 1985, pp. 25-26.

[10] Meier, p. 27.